miércoles, 6 de abril de 2016

Ana, la maestra que dibuja la escuela que le gusta

El artículo de hoy es muy especial. Y es muy especial porque pretende ser un reconocimiento al trabajo de una maestra de los pies a la cabeza, una profesional que ama su profesión, una docente capaz de dibujarnos en tres minutos qué significa para ella la labor docente, qué significa para ella la escuela que le gusta.
Tuve el placer de conocer personalmente a Ana Mangas en un congreso sobre educación. De ella recuerdo su pasión por la educación y su eterna sonrisa. El vídeo que nos presenta o, más bien, nos dibuja, creo que da fe de ello.
Es para mí un placer cederle en esta ocasión la palabra a Ana. Sin más preámbulos, zarpamos…
maestra
Imagen extraída de Shutterstock

El valor de enseñar en tres minutos. Lo que entiende la maestra Ana por labor docente.

Aquí os dejo el vídeo que ha creado Ana Mangas para expresar qué significa para ella el reto de enseñar. El vídeo tiene una duración de tres minutos y creo que merece la pena ser visto de principio a fin.

¿Qué nos descubre la maestra Ana en este vídeo?

  • A Ana le gusta ser maestra.
  • A Ana le gusta ser creativa y la escuela es el lugar propicio para desarrollarla.
  • Para Ana la creatividad es una actitud que busca transformar la realidad.
  • Para Ana la creatividad hace que algo valioso que no existía, exista.
  • A Ana le gusta la escuela que no trata de predecir el futuro.
  • Para Ana no se puede educar pensando en un mañana parecido al presente.
  • A Ana le gustan las personas preparadas para afrontar un futuro incierto.
  • A Ana le gusta la escuela que aprovecha el error.
  • Para Ana no hay peor enemigo que el miedo al error, porque coarta la posibilidad de hacer algo original.
  • A Ana le gusta la escuela que tiene paciencia, porque cuando el aprendizaje sigue el ritmo del reloj, no sigue el ritmo de las personas. [TUITÉALO]
  • Ana tiene la convicción de que para hacer algo nuevo se requiere tiempo.
  • A Ana le gusta la escuela que crea equipos de trabajo.
  • A Ana le gusta la escuela que toma al alumnado como referente en todas las decisiones de la escuela.
  • A Ana le gusta la escuela que aprende en y del contexto, porque los problemas del entorno son el lugar idóneo para aprender y experimentar.
  • A Ana le gusta la escuela que aprovecha la curiosidad.
  • A Ana le gusta la escuela que cuida la motivación.
  • Para Ana, cuando la escuela se convierte en un lugar fascinante,la educación es un viaje que nadie quiere perderse.
  • A Ana le gusta la escuela que promueve la acción.
  • A Ana le gusta la escuela que inspira a sus docentes.
  • Para Ana se necesitan docentes comprometidos.
  • A Ana le gusta la escuela que crea las condiciones que inspiran al claustro.
  • A Ana le gusta formar parte de un equipo de docentes que está lleno de ideas, de metodología creativa, de innovación, deaprendizaje, de un ADN para cambiar la educación con emoción.
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo, Benjamin Franklin [TUITÉALO]

La escuela que le gusta a la maestra Ana. A modo de conclusión.

En la escuela que le gusta a Ana hay creatividad, error como forma de aprendizaje, paciencia, curiosidad, motivación, inspiración, acción, compromiso, ideas, metodologías creativas y emoción.
Hoy no he sido yo quien desde Justifica tu respuesta os he enseñado algo. Hoy ha sido Ana quien me ha dado una gran lección, que me ha enseñado que existen maestras que tienen el pleno convencimiento de que otra educación es posible.
‘Sin emoción no hay cambio’, le oí decir una vez a Eduard Punset. Pues bien, el vídeo de Ana destila emoción de principio a fin.
La escuela que le gusta Ana es también la escuela que a mí me gusta. Espero y deseo que en esta escuela también podamos contar con docentes como tú. Como siempre, Ana y yo contamos contigo.
Sobre Ana Mangas. 
Ana Mangas es profesora de Plástica Visual y DT en Secundaria y Bachillerato, pero sobre todo Ana Mangas es maestra.
Podéis seguirla en twitter como @anasalamanca99
Tomado del Blog de Santiago Moll: Justifica tu respuesta.

Ese niño invisible, ignorado

niño invisible
Ese niño invisible, aquel que odia llamar la atención en clase
Ese niño/a que a los profesores y a sus propios compañeros les cuesta recordar su nombre
Aquel que nadie recuerda si estuvo en clase o faltó, quizás una semana entera
Ese niño/a que nadie escoge en los equipos de trabajo o de deporte
Ese niño/a que le gustaría tener una pintura para hacerse “invisible” y así evitar situaciones incómodas
Ese que, por no causar problemas se limita a seguir lo que hacen los demás
Ese niño/a que no podríamos dar una opinión de el/ella ¿Quién? Mmm……
Ese, que a nadie le cae mal, que no tiene problemas con nadie, ni siquiera le molestan, porque es como si nadie le viera.
Ese niño/niña que parece ser sólo espectador y nunca protagonista de su propia vida
Ese niño que prefiere inventarse una vida en su mente, antes que enfrentarse a la suya propia
Ese niño/a que pasado el tiempo no recordaremos su cara, ni le saludaremos en la calle, porque apenas y tendremos un recuerdo lejano de quien es.
Ese niño, esa niña…
  • SI tiene cara y nombre
  • SI tiene su propia opinión acerca de los demás, de sí mismo, de la vida..
  • SI tiene sueños, ilusiones, fantasías
  • SI tiene talentos escondidos, habilidades y virtudes
  • SI desea relacionarse con los demás y tener amigos

Pero ese niño/niña permanece en la fría cueva de la indiferencia porque tiene MIEDO
  • Miedo de mostrarse al mundo tal y como es
  • Miedo a no gustar y ser rechazado, así que, mejor se aisla “voluntariamente”
  • Miedo de sentirse vulnerable y frágil
  • Miedo a equivocarse
  • Miedo a decepcionar a otros
  • Miedo a conocerse a sí mismo y ver que puede ser genuino.

Ese niño invisible va por la vida como un camaleón, mimetizándose con el medio, cambiando, para no ser “descubierto” y no llamar la atención.
Los adultos, profesores y padres, nos volvemos en cierta forma “cómplices” de la invisibilidad de estos niños/as, por nuestra propia ceguera o incluso por egoísmo:
  • No causan problemas
  • No presentan ninguna objeción a nuestras propuestas
  • Apenas hacen ruido
  • No nos llevan la contraria
  • No se quejan por nada
  • Son obedientes
niños invisibles

Y este niño invisible ¿Cómo es tratado en su propia casa?

  • Quizás también con indiferencia
  • Quizás sus padres estén ocupados con otros hermanos ó con otros problemas “mas importantes”
  • Quizás piensen que es sólo timidez
  • Que es algo de la edad
  • Quizás consideren que no dar problemas es sinónimo de estar bien.
Pero es muy probable que este niño en su interior esté sufriendo o peor aún, ya se ha inmunizado del dolor y ya ni siquiera le interesa descubrir quién es y que quiere, ya ha dejado de luchar.
Detectar un niño invisible/ignorado, puede ser difícil para los padres puesto que el niño no lo va a manifestar y no se va a quejar abiertamente de ello, pero podría tener algunas conductas que no deberíamos pasar por alto como:
  • Evade cualquier conversación acerca de la escuela y de su relación con los compañeros
  • Se recluye en su habitación
  • No le gusta ir al colegio/instituto, aunque va
  • No lo invitan a los cumpleaños
  • Evita ir a centros concurridos, donde pueda encontrarse con compañeros
  • No le gusta dar su opinión
  • Le cuesta tomar decisiones

Esa niña, ese niño invisible……
  • Merece nuestra atención, aunque no la pida
  • Desea que alguien le diga algo agradable, mejor en privado
  • Necesita ayuda para saber aceptarse y quererse a sí mismo/a aunque no lo reconozca
  • Requiere aprender habilidades sociales para poder adaptarse
  • Guarda una herida, la de la indiferencia, que puede ser más grande que incluso si le acosaran.
  • Tiene tanto o más que aportar que los demás niños, pero tiene mucho miedo de sacarlo a la luz.

¿Tú, profesor/padre/madre/compañero sabes cuál es ese niño? ¿A qué esperas para actuar?
Una reacción negativa es mejor que ninguna reacción. Preferiría que alguien me odiase a que no me viera. Al menos si me odia, no le soy indiferente.Cuando una puerta se cierra, otra se abre, pero a menudo vemos tanto tiempo y con tanta tristeza la puerta que se cierra que no notamos otra que se ha abierto para nosotros.
Hugh Prather

Katy Gutiérrez Herrera
Madre, psicóloga y monitora de tiempo libre
Tomado de Educapeques

domingo, 3 de abril de 2016

El futuro de la educación no está en estandarizar sino en personalizar

Posted: 03 Apr 2016 12:04 AM PDT
"El dejar ver a un niño que te tomas su pasión en serio y quieres tomar parte en ella es el catalizador más poderoso del mundo." Kristine Barnett: La chispa.

Foto de Manuel Martín Vicente bajo licencia Creative Commons.
Probablemente os habréis dado cuenta de que he tomado prestado el título del post de una frase de Escuelas Creativas de Ken Robinson, ya que lo que comentaré a continuación está inspirado en buena medida en su forma de entender la educación.

Todas las personas somos distintas, nos motivan cosas muy diversas, nos emocionan cosas muy dispares. Algunos disfrutamos hablando y pensando sobre educación, otros se emocionan con una competición deportiva o con una buena obra de teatro. Hay personas que se enfervorizan resolviendo un problema matemático y personas que se conmueven con los versos de un poema. También hay personas que levantan edificios y otras que prefieren construir castillos en el aire.

Todos tenemos algo que nos apasiona, que mueve nuestra existencia, que nos incita a actuar, que nos anima alevantarnos si caemos, a volver a intentarlo si fracasamos. Por eso, si queremos que la educación cumpla de manera eficaz y exitosa con su función, debemos descubrir cuál es ese "elemento", en palabras de Ken Robinson; cuál es esa "chispa", que así es como la denomina Kristine Barnett en un libro que recientemente se ha publicado en castellano y cuya lectura recomiendo vehementemente. 

Cada día estoy más convencido de que es absurdo (e ineficaz) enseñar a todo el mundo de la misma forma. No existe un modelo único de educación, igual que no existe un único tipo de persona. La educación no debe dirigirse a un "yo colectivo" sino a un "yo individual", es decir, debemos adaptar nuestra forma de enseñar a las características, habilidades, destrezas e intereses de cada uno de nuestros alumnos.

Por eso, creo que esa tendencia de estandarizar la educación, que está invadiendo de manera evidente los sistemas educativos de la mayoría de los países, no es el camino correcto.

El terreno de la personalización presenta más complicaciones que el de la estandarización. No da el mismo trabajo aplicar un solo modelo igual para todos, que personalizar el método de enseñanza a las características de cada persona, a su "chispa"... Entonces, ¿por qué querría un docente entrar en ese espacio? Porque es la mejor manera de que sus alumnos aprendan, y eso compensa (o debería compensar) cualquier esfuerzo.

Tomado del blog de Salvaroj

sábado, 2 de abril de 2016

¡Qué bien funciona la escuela!

¿Qué sensación ha provocado en ti el título de este texto?¿Estarías de acuerdo con él o en desacuerdo?¿Lo firmarías tú?¿Te imaginas a ti realizando tal afirmación en tu propio centro?¿En una reunión de amigas y amigos?¿Ante unos padres?
Lo cierto es que a pesar de que ahora sea un deporte nacional hablar mal de la escuela, la escuela ha funcionado bien históricamente dadas las expectativas que había depositadas en ellas, que eran, básicamente, la formación y la selección. Por un lado, la escuela debía preparar a los menores para la entrada en la vida adulta mediante la adquisición de una serie de conocimientos atesorados y apreciados por la sociedad: la alfabetización, el gusto artístico, el conocimiento matemático o científico-tecnológico, etc., eran cuestiones que se adquirían de manera fundamental en la escuela o quedaban, sin remedio, fuera del acceso del individuo.
Por otro lado, la escuela ha sido la gran agencia de selección de personal. Antes de que llegaran los departamentos de recursos humanos para cribar a los mejores candidatos para un puesto de trabajo, la escuela ya organizaba a todos los individuos en un ranking competitivo a partir de la superación de cientos de pruebas de evaluación realizadas a lo largo de todo el sistema educativo. Hablamos aquí, obviamente, de eficacia en los procesos de selección pero no de justicia pues el sistema es fundamentalmente injusto en beneficio de quienes más tienen y en perjuicio de quienes tienen menos o peor.
Sin embargo, desde la popularización de Internet la escuela no posee ya el privilegio de la formación ni tampoco la superación de exámenes se estima como una evidencia necesaria del mérito o el conocimiento. Si existe la voluntad de aprender, Internet representa – como estableció Jordi Adell hace algunos años – una biblioteca, una imprenta y un canal de comunicación para dar salida a tus deseos; si estás interesado en aprender (o hacer) algo, es probable que exista ya una comunidad de aprendizaje y práctica en la cual puedes desarrollar tus intereses, satisfacer tus necesidades y demostrar tus conocimientos y competencias sin pasar por la escuela.
¿Significa esto el fin de la escuela? Francamente, no lo creo pero sí implica una revisión en profundidad de su esencia. Hasta hace pocos años la escuela era un espacio centrado en los docentes y en su conocimiento (o en el libro y sus contenidos, como quieras verlo). Sin embargo, la nueva realidad llama a una reconstrucción de la escuela, centrada en los aprendices y su actividad, conectada a nodos de donde puedan tomar información que después es tratada con la ayuda de sus docentes y en compañía y cooperación con sus compañeros y compañeras.
En este sentido, Mizuko Ito llama nuestra atención hacia tres verbos que se retroalimentan: pertenecer, participar y contribuir. ¿Pertenece la escuela realmente a los aprendices?¿Y forman los aprendices realmente parte de la escuela o es para ellas un espacio extraño?¿Está la escuela realmente abierta a su participación?¿Creamos oportunidades de aprendizaje en las cuales los aprendices tengan que contribuir con su trabajo y su conocimiento para la resolución de problemas o retos relevantes? Estas son las preguntas que tendremos que responder si en los próximos años realmente queremos que la escuela siga teniendo un papel que jugar en la formación de los ciudadanos y ciudadanas del siglo XXI.
Obviamente, el paso siguiente es plantearnos qué somos como docentes ante este cambio en profundidad. Si el objetivo fundamental de la escuela ya no es la transmisión de la información, ¿qué papel jugamos los docentes?¿Podemos seguir glosando el libro de texto como si nada hubiera cambiado a nuestro alrededor?¿Hasta cuándo aguantará el engaño al que nos sometemos a nosotros mismos pensando que aprender es superar nuestros exámenes cuando en realidad en nuestros estudiantes no se produce ningún cambio significativo ni perdurable a pesar de nuestros suspensos o aprobados?
Tomando como inspiración las palabras de Francesc Ferrer i Guardia necesitamos educadores “capaces de evolucionar incesantemente; capaces de destruir, de renovar constantemente los medios y de renovarse ellos mismos; personas cuya independencia intelectual sea la fuerza suprema, que no se sujeten jamás a nada; dispuestas siempre a aceptar lo mejor, dichosas por el triunfo de las ideas nuevas y que aspiren a vivir vidas múltiples en una sola vida”.
Este texto ha sido publicado en el periódico Escuela, num. 4091 (323) y tomado del blog Fernando Trujillo.

viernes, 1 de abril de 2016

Entrega de Incentivos a instituciones del PTA por mejorar indicadores de...



El dia viernes 1° de abril el Doctor Juan Manuel Santos Presidente, La Dra. Gina Parodi Ministra de educación, el Dr. Eduardo Verano Gobernador del Atlántico, Alex Char Ch. Alcalde del Distrito de Barranquilla y la Dra.Karen Abudinen A. Entregaron incentivos a los Directivos, Docentes y Administrativos de 21 Instituciones Educativas del Distrito de Barranquilla al mejorar los indicadores de calidad del ISCE y MMA del año 2015-2016.
Instenalco recibe $ 319.860.405 como incentivo a todo el personal de la Institución.
Felicitaciones para todos los miembros de la comunidad que aportaron un grano de arena para lograr estos resultados y los invito a continuar trabajando para mejorar la Calidad de la educación integral que ofrecemos en el Instituto Técnico Nacional de Comercio.
Si se puede... lograr mejores resultados cada día ya los estamos obteniendo...unidos todo se puede lograr.
También es bueno recordar que estos incentivos se dan a las Instituciones Educativas pioneras del PTA (Programa todos a aprender) y a pioneros en la implementación de la jornada única.

lunes, 28 de marzo de 2016

Siete genios que fueron pésimos estudiantes


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No es un artículo para justificar a todos los que les va mal en la escuela. Pero sí para llamar la atención de los maestros y los padres sobre esos muchachos soñadores y distraídos que odian aprender las cosas de memoria. De pronto ellos van más allá de sus compañeros de clase, de pronto ellos necesitan otro tipo de educación…
Publicado originalmente en Revista Diners No. 212, de noviembre de 1987.
No existen fórmulas, reglas o modelos para reconocer al genio. Ni siquiera indicios: los primeros puestos en el colegio, la temprana erudición o la inteligencia pura, no son siempre la carta de presentación de futuros científicos o artistas. Por ejemplo, Newton entra con un mediocre examen a Cambridge; Pasteur era apenas pasable en química; Edison, durante los pocos meses que estuvo en el colegio, ocupó el último puesto, y Einstein no logró pasar el examen de admisión de la Universidad de Zurich.
Pero si la historia de la ciencia proporciona datos curiosos, el diálogo con algunos científicos colombianos no es menos revelador: Jaime Bernal, genetista, nunca tomó un apunte en clase; Eduardo Posada, físico, debe gran parte de su carrera científica a Julio Verne, y Emilio Yunis, genetista, habla de una afortunada trilogía: pueblo, familia y George Dahl.
Isaac Newton: Un muchacho retraído y ausente
Si los científicos también llegan a convertirse en leyenda, Newton (1642-1727, Inglaterra) es el ejemplo clásico: “¡Mortales! Regocijaos de tan grande honra para la raza humana”, se lee en su tumba. Y no es para menos. Además de su descubrimiento de la ley de la gravedad, instauró el método científico basado en un nivel estrictamente experimental. De aquí en adelante la ciencia no sería la misma.
Sin embargo, Newton fue un muchacho retraído, ausente, extremadamente susceptible y de aspecto nostálgico. Arrinconado en una esquina, se pasaba horas enteras re- construyendo, a escala reducida, las máquinas que veía en los grabados. Su infancia fue más bien desgraciada: su padre murió antes de que él naciera y su madre, al casarse de nuevo, lo abandonó en casa de su abuela durante nueve años. No se distinguió como estudiante y su familia le tenía asegurado su futuro: Newton sería granjero. Afortunadamente aparece en la escena su tío, un colegial del Trinity College de Cambridge, quien convence a la familia de que lo envíe a estudiar a la universidad. Newton ingresa con un mediocre examen a Cambridge, pero pronto se interesa por las ciencias exactas. Cuatro años más tarde Barrow, su profesor de matemáticas, le cede su cátedra; un año después recibe su doctorado, y en dos años más es nombrado miembro de la Royal Society. El genio comienza entonces una vida dedicada de lleno a la ciencia. Su grandeza fue inmortalizada por el poeta Alex Poper: “La Naturaleza y sus leyes yacían ocultas en la en la noche. Dijo Dios: ¡Sea Newton! y todo se hizo luz”.
Louis Pasteur: A duras penas pasaba matemáticas
Desde Pasteur (1822- 1895, Francia) los médicos se lavan las manos, la leche se hierve y los perros rabiosos no matan gente. Estas son apenas algunas de las innumerables aplicaciones prácticas de la Teoría del Germen de la Enfermedad, uno de los más importantes descubrimientos de la historia de la medicina. Ahora bien, aunque Pasteur dice que “el azar favorece a los bien preparados”, todo esto no hubiera sido posible si Jean Baptiste Dumas, distinguido investigador y profesor de la época, no hubiera sido su profesor de química en la Universidad.
Pasteur era un estudiante mediocre en esta asignatura y apenas pasable en matemáticas. De los trece a los dieciocho años se dedicó a dibujar a su familia y soñaba con llegar a ser profesor de Bellas Artes. Cuando cumplió veinte años perdió un cupo en la sección científica de la Escuela Nacional Superior por haber ocupa- do el décimo sexto puesto, pero un año después, a punta de esfuerzo y dedicación, logró subir hasta el quinto puesto y volvió a ser admitido. Asistió a las conferencias de Dumas y quedó fascinado. Se situaba siempre en la primera fila del anfiteatro para 800 personas, donde Dumas, con un gran virtuosismo, encantaba a su auditorio. La vida de Pasteur cambió entonces radicalmente. Decidió estudiar química, se ofreció como ayudante de Dumas y se despertó su gran interés por la ciencia.
El profesor había logrado su más alta tarea: apasionar al genio. Pasteur siempre lo reconoció así.
Thomas Alva Edison: Era cabezón y enfermizo
Edison (1847-1932, Estados Unidos) no fue un científico. Sentía aversión por las matemáticas, las teorías le eran indiferentes y abandonó todo trabajo que no tuviera aplicaciones prácticas a la vista. Edison era un inventor. Quizás el más grande que haya existido jamás: 2.000 patentes, entre las cuales se destacan el fonógrafo, la bombilla eléctrica y el microteléfono, así como un gran aporte al siglo XX: la industrialización de los inventos.
Edison, cabezón, débil y enfermizo, se convirtió en su niñez en el hazmerreír de sus compañeros. En el corto tiempo que pasó en el colegio no tuvo dificultades para ocupar el último puesto, y era considerado un tonto por su mismo padre: “Mi padre pensaba que yo era un tonto, y yo casi creía que en verdad era idiota”. La gran influencia de estos primeros años será su madre, una vieja maestra de escuela, quien decide encargarse de su educación. “Mi madre ha hecho de mí lo que soy. Ella me comprendía y fomentó mi deseo de aprender y el amor por el estudio”, dijo.
Edison montaba laboratorios en cualquier rincón, leía cuanto libre caía en sus manos y no dejaba de experimentar: en una ocasión, y después que su madre le explicara por qué los gansos empollan huevos, Edison se fue a sentar encima de ellos. Sus anécdotas se reproducen sin cesar a lo largo de toda su vida: instala un laboratorio de química a los diez años; a los catorce vende periódicos en un tren y tiene su laboratorio en uno de los vagones; a los 15 aprende telegrafía y se convierte en poco tiempo en uno de los mejores; y a los 21 realiza su primer invento importante: un dispositivo para registrar mecánicamente los votos del Congreso. Años más tarde, Edison funda su propia empresa, la Edison & Hunger, y se dedica con toda libertad a la invención.
Albert Einstein: no fue admitido en la universidad
Delante de cualquier profesor, Einstein (1879-1955, Alemania) no ofrecía ningún porvenir: era lento para aprender, tenía problemas de lenguaje y rehusaba memorizar sus lecciones. Los colegios del Tercer Reich, fuertemente absolutistas, eran un castigo para Einstein: “Mis profesores me detestaban por mi independencia y me excluían cuando querían ayudantes”.
El ambiente familiar en el que creció Einstein era completamente distinto. Hijo de un modesto vendedor de material eléctrico, Herman Einstein, y Paulina Koch, Einstein encuentra en ellos no sólo apoyo moral sino flexibilidad y motivaciones intelectuales. Con el tío Jakob comienza su fascinación por las matemáticas, y con el tío Casar Koch su curiosidad por la ciencia. Lee continuamente y aprende a tocar el violín. Su familia se traslada a Milán, y Einstein continúa sus estudios en Munich.
Tiempo después viaja a Italia, de donde no quiere regresar. Sus padres insisten en que debe seguir su educación y regresa a presentarse en la Universidad de Zurich, pero no es admitido pues su examen es calificado de incompleto. A la vuelta de algunos años, esta misma universidad lo llena de honores y le ofrece una cátedra que Einstein se ve obligado a aceptar por problemas económicos.
Einstein tenía una capacidad y un interés poco usuales para reflexionar. Pensaba continuamente en el primer misterio de la naturaleza que cayó en sus manos: el imán de un marinero. A los doce años había decidido que iba a dedicar su vida a solucionar el enigma del mundo entero.
Einstein fue siempre reticente a la enseñanza (“El único medio racional de enseñanza es dar ejemplo”); pero quizás el inventario de su vida como estudiante y profesor quede esbozado en esta frase: “El arte del maestro consiste en despertar la alegría por el trabajo y el conocimiento”.
Jaime Bernal: no tomaba apuntes en clase
Jaime Bernal Villegas, bachiller del Gimnasio Campestre de Bogotá, médico javeriano y doctor en filosofía de la Universidad de Newcastle, en Inglaterra, es profesor asistente de patología y director de la Unidad de Genética Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana. En la actualidad realiza investigaciones sobre inmunogenética y ha escrito varios libros y artículos para revistas colombianas e internacionales sobre este campo.
Bernal cultivó su espíritu científico a fuerza de no leer los libros que aparecían en la bibliografía básica que dan los profesores al comienzo de cada curso: “Nunca permití que me hablaran dogmáticamente. Era un estudiante promedio, de la mitad ‘pa arriba’; pero nunca asumí lo que decían mis profesores como cierto. No estudiaba lo que decían, no tomaba apuntes, y por eso muchas veces me encontraba en medio de clases donde yo era el único que no entendía lo que el profesor estaba explicando. Recuerdo un examen de bioquímica en la universidad, me tocó dejar una de las cinco preguntas sin contestar porque la respuesta no estaba en ninguno de mis libros. Seguramente era algo que el profesor había explicado… Creo que ese rechazo constante al dogmatismo fue lo que más motivó mi inquietud por la investigación, pues tenía que consultar constantemente otras fuentes, buscar, andar de un lado a otro a ver quién más había dicho algo sobre el tema.
Eduardo Posada: Las novelas de Julio Verne lo inspiraron
Eduardo Posada se graduó de bachiller del Colegio Andino de Bogotá, y obtuvo su diploma en física y su doctorado en la Universidad de Lausana, Suiza, donde continuó vinculado como investigador por un tiempo. Actualmente es investigador encargado del grupo de física técnica del laboratorio del Fondo Nacional del Café, y coordinador de dos proyectos de investigación sobre semiconductores y superconductores, en la Universidad Nacional. Interesado desde su juventud por la superconectividad (transporte de energía eléctrica con un mínimo de resistencia, y por ende sin pérdida), Eduardo Posada trata de que “no nos deje el tren” de esta gran evolución tecnológica y científica. Y no son ilusiones, pues esta vez no nos ha tocado esperar veinte y treinta años para reproducir los experimentos que se hacen en países desarrollados. En tan sólo tres meses y medio, el grupo que realiza estas investigaciones ha logrado los mismos resultados que en otros laboratorios, lo cual se convierte en una gran oportunidad para la ciencia colombiana.
La carrera de Posada comenzó con la lectura de Julio Verne: “Yo creo que lo que me indujo a hacer tantas cosas fueron los libros de Verne. Los leí todos. Después, acondicioné una casita en el patio de la casa, la llené de tubos y me puse a fabricar explosivos. Ah í pasé mucho tiempo jugando con la química; hacía bombas de humo y una vez traté de fabricar nitroglicerina pero no funcionó. La casita tenía un sistema especial de alarma contra ladrones y un teléfono, ambos conectados directamente a mi cuarto. Cuando tuve clases de química y física en el colegio, mi interés no aumentó. Las cosas que se hacían no eran tan divertidas como en mi casita; resultaban demasiado encajonadas, bajo un esquema académico demasiado estricto. Tal vez para eso es que ahora dejo que mis alumnos hagan sus propios experimentos, que ensayen, que construyan ellos mismos, para que adquieran confianza en sus capacidades”.
Emilio Yunis: una suma de Sincelejo más un sabio gringo
Emilio Yunis es profesor de genética e investigador de la Universidad Nacional. Ha sido conferencista invitado a universidades como las de Minnesota Y Harvard y a varias latinoamericanas. Yunis adelanta además una importante labor de divulgación científica a través de numerosos artículos en los que expone sus reflexiones sobre historia y filosofía de la ciencia. pueblo, familia y George
Pueblo, familia y George Dahl, fueron, según Yunis, claves para hacer de sus hermanos y de él los renombrados científicos de hoy: “Nacer en un pueblo como Sincelejo es una gran bondad. No se sufre el anonimato de la ciudad, y hay una forma diferente de vivir; las relaciones son más intensas, tienen una mayor significación. Por otro lado, tuve la fortuna de tener un padre que reunía en él todo lo que podría llamarse la voluntad, la constancia, la fuerza y el deseo de superación. En medio del racismo que existía contra los turcos, mi padre logró comprender lo que Francis Bacon había dicho siglos atrás: ‘El conocimiento es poder’. Mi madre, por su parte, era lo que uno podía llamar la síntesis y la rapidez del pensamiento. De ellos aprendí la necesidad del esfuerzo permanente, la dedicación, el trabajo y el placer por el conocimiento, aspectos básicos para un científico, pues la ciencia es cotidianidad, continuidad. Además de estas dos circunstancias, estuvo la llegada por azar a Sincelejo de George Dahl, un ictiólogo miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York, que además era escritor, cuentista y viajero. Dahl se convirtió en el maestro de mi familia. Con él nos interesamos definitivamente por la ciencia”.

domingo, 27 de marzo de 2016

Docentes, ¿por qué se aburren nuestros alumnos en el aula?

Hay que reconocerlo. Los docentes somos los peores vendedores del mundo. Esta afirmación nace de la lectura de un libro que me ha enganchado de principio a fin y del que he extraído la idea para esta entrada.
Se trata de un libro que, como otros muchos libros reseñados enJustifica tu respuesta, no guarda ninguna relación con el mundo educativo, o sí. Su autor es Sergio Fernández y el libro se titula Vivir sin miedo.
Lo que quiero enseñarte en este artículo creo que te ayudará, al menos, a replantearte qué enseñas, cómo enseñas y para quéenseñas.
Docente, ¿quieres saber por qué se aburren los alumnos en las aulas? Docente, ¿quieres aprender la diferencia entre ‘vender en el aula‘ y ‘evangelizar en el aula‘? Si es así, estaré encantado de que me acompañes. Agárrate fuerte porque zarpamos…
docentes
Imagen extraída de Shutterstock

¿En qué se diferencian los ‘docentes que enseñan’ y los ‘docentes que evangelizan’?

El capítulo del libro de Sergio Fernández que ha inspirado este artículo parte de las siguientes preguntas:
“¿Le ha molestado alguna vez una llamada a la hora de la siesta con un zumbido como de conferencia? ¿En esa llamada una persona con un acento irreconocible intentaba colocarle un producto de telefonía para su casa? Eso no es vender. Eso es molestar.“
La persona que está al otro lado del teléfono juega exclusivamente con la ley de las probabilidades. ¿Qué significa esto? Pues que sabe que para vender ese producto necesitará hacer 2.000 llamadas.
Por tanto, después de que tú le hayas dicho que no, simplemente la persona que está al otro lado hará otra llamada. Ahora sólo le restarán 1.999 llamadas para conseguir una venta.
Pero, ¿por qué no te ha vendido a ti el producto? Muy sencillo. Porque ha intentando vendértelo. Me explico. En el tiempo que le hayas dejado hablar te habrá detallado la oferta, la capacidad de almacenamiento, los planes de financiación, los años de garantía… Pero no le habrá servido de nada. No te has interesado por ese producto.
¿Y sabes por qué no te interesa ese producto?
Porque ha intentado vendértelo y, por tanto, se trata de un vendedor.
¿Qué hubiera pasado si en lugar de haberte intentado vender ese producto hubiera ido más allá de ese producto? ¿Qué hubiera pasado si en lugar de venderte ese producto te hubiera ofrecido independencia, mejora en las relaciones sociales o éxito, por citar algunos ejemplos? Entonces, esa persona que te hablaba al otro lado del teléfono no sería un vendedor, sino un evangelizador.
¿Qué hace entonces el evangelizador? El evangelizador no vende un producto. El evangelizador vende experiencias, emociones, necesidades, seguridad, salud, estilo de vida, algo en qué creer, pertenencia a una comunidad o grupo, algo que te hará vibrar, algo que cambiará tu vida para siempre.
Como bien dice Sergio Fernández en su libro:
“Los seres humanos estamos locos por asignar a nuestro consumo significados que van más allá del producto o servicio propiamente dicho.”
Porque…
  • … Apple no vende iphones, vende diseño.
  • … Harley-Davidson no vende motos, vende libertad.
  • … Coco Chanel no vende perfumes, vende esperanzas.
  • … el frutero no vende fruta, vende salud.
  • … los seguros no venden pólizas, venden seguridad.
¿Qué significa esto? Pues que
primero sentimos, luego pensamos y, por último, compramos
Y lo mejor de todo es que, cuando compramos, lo hacemos pensando no que hemos adquirido un producto o servicio, sinoarte, libertad, esperanzas, salud o seguridad.
Al hilo de todo esto te preguntarás:
¿qué tiene que ver todo esto con la educación?
No es una pregunta fácil de responder en unas líneas, pero lo intentaré.
Docentes que venden y docentes que evangelizan.
Lo que quiero hacerte ver con esta entrada es la diferencia entre docentes que venden los contenidos como un producto o servicio y docentes que evangelizan los contenidos a partir de tres factores clave: la experiencia de un contenido, la utilidad de un contenido y la emoción asociada a ese contenido.

Un ejemplo de docentes que venden y docentes que evangelizan.

El docente vendedor de poesía.
El docente vendedor de poesía explicaría a sus alumnos en clase que la poesía se define como:
“la forma poética que expresa tradicionalmente un sentimiento intenso o una profunda reflexión, ambas ideas como manifestaciones de la experiencia del yo” (extraído de un libro de texto)
¿Te acuerdas ahora del vendedor de telefonía móvil que te despertó de tu siesta para venderte un producto? ¿Recuerdas lo que tardaste en colgarle? ¿Recuerdas su nombre? ¿Recuerdas el nombre del producto que te ofreció?
Pues ponte en la piel del alumno que escucha de tus labios esta definición. Porque en la definición que has dado acerca de la poesía no hay:
  • arte
  • libertad
  • belleza
  • utilidad
  • emoción
  • experiencia vital
  • …
El docente evangelizador de poesía.
El día anterior a la clase que debe enseñar el concepto de poesía el docente evangelizador se hace las siguientes preguntas:
  • ¿Cómo lo haré para que se enamoren de la poesía?
  • ¿Cómo haré para hacerles ver su utilidad?
  • ¿Cómo haré para que la vivan, la experimenten y la sientan en carne propia?
Creo que en este sentido no existe un mejor evangelizador de la poesía que el profesor John Keating. No te pierdas lo que el señor Keating les dice a sus alumnos a propósito de la poesía:
Para el señor Keating, para el docente que evangeliza:
  • las palabras e ideas que emanan de la poesía pueden cambiar el mundo.
  • la poesía te hace pertenecer a la raza humana.
  • la poesía es lo que nos mantiene vivos, como el amor.
  • la poesía es un poema de Walt Whitman.
  • la poesía es capaz de forjar tu identidad.
  • la poesía permite mejorar este mundo con un verso.
Así que, cuando el docente que evangeliza en el aula entre para hablar de poesía, lo primero que hará será preguntar a sus alumnos:
¿qué verso estáis dispuestos a escribir para cambiar el mundo?

Docentes, ¿queréis convertiros en los mejores vendedores del mundo contra el aburrimiento? A modo de conclusión.

Dice en su libro Sergio Fernandez:
“actuamos más desde lo emocional que desde lo racional”
Esta frase me parece clave. Y me parece clave porque la escuela racional, es decir, la escuela de las definiciones y características es, precisamente, una escuela pasiva, una escuela exenta de emoción.
Es la emoción lo que mueve el mundo, es la emoción lo que hace posible que un alumno se suba encima de su mesa y grite con todas sus fuerza, con todo su corazón…
¡Oh, capitán, mi capitán!
Ojalá que muchos docentes entiendan la importancia de enseñar desde la emoción y contra el aburrimiento. Ojalá que muchos docentes tengan la valentía y la determinación de capitanear un barco llamado Educación y llevarlo a buen puerto. Si es así, te doy la bienvenido a bordo.
Zarpamos…
Vivir sin miedo, de Sergio FernándezTomado del blog Justifica tu respuesta de Santiago Moll