sábado, 16 de abril de 2016

No es cuestión de abandonar los libros. Es cuestión de cambiar la escuela

No siempre un cambio implica mejora: toda mejora implica cambio. Michael Fullan
A principios de esta semana me escribió Andrés P. Mohorte, editor de Magnet, una de las últimas publicaciones de la Galaxia Xataka que dirigen desde hace años Julio Alonso y Antonio Ortiz. Me escribió porque estaba preparando un artículo sobre el libro de texto en el contexto educativo actual. Siendo Xataka una publicación de orientación tecnológica sus preguntas mostraban un interés por conocer las posibilidades que las nuevas tecnologías y el libro digital abren a la educación hoy.
Sobre las complejas relaciones entre educación y tecnología he escrito mucho en este blog. De forma muy resumida lo hice hace unos meses para preparar la mesa redonda Educación y tecnología: mucho que ganar ¿algo que perder? en la entrega, precisamente, de los premios Xataka 2014. En el post que escribí antes de la mesa redonda mantuve el título pero me permití la licencia de añadir unos signos de interrogación (¿mucho que ganar?). No porque no creyese entonces, o ahora, que no haya mucho que ganar incorporando las tecnologías en la educación sino porque creo que debe hacerse desde un posicionamiento crítico y después de un proceso de reflexión. Las tecnologías solas no son la solución. Digitalizar la escuela no es tecnificar las aulas sino escolarizar las tecnologías.
El sistema educativo es complejo, aunque solo sea como decía recientemente George Couros porque está construido sobre la relación entre personas. Las preguntas que nos hagamos y las respuestas que tratemos de dar deben huir de los simplismos. En educación las cosas nunca son, ni serán, blanco o negro.
Ante el cambio, el sistema educativo responde siguiendo lo que algunos expertos denominan unconservadurismo dinámico, es decir, mezclando permanente lo viejo y lo nuevo, la continuidad y el cambio. Los libros de texto han sido una tecnología muy eficiente y han cumplido un papel determinante en el desarrollo del sistema educativo tal y como lo conocemos. Su labor ha sido fundamental a la hora de traducir e interpretar leyes y curriculum. Es muy probable que, igual que los libros de texto son la historia y el presente de la educación, hablar del futuro de los libros sea también hablar del futuro de la educación. Un futuro que es más que probable que sea sin los libros de texto tal y como los hemos conocido. Pero que aún no sabemos bien en qué consistirá. Lo que sí sabemos es que sustituir una tecnología por otra no es el tipo de cambio que la educación necesita. No se trata de reemplazar encerados por pizarras digitales, ni libros de papel por libros digitales. Incorporar la tecnología en la educación no es introducir dispositivos en el aula. Es algo más que “enchufar” alumnos a nuevos dispositivos. Alan Kay pasa por ser el precursor de las actuales tabletas. En 1972, trabajando para Xerox PARC, escribió un artículo titulado A Personal Computer for Children of All Ages,en el que describía lo que debería ser un dispositivo, el Dynabook, cuyo objetivo era “cambiar la forma de educar. Ir más allá de la educación tradicional basada en la transmisión de datos y hechos para animar a los niños a observar el comportamiento del mundo real por ellos mismos”. Soy un absoluto convencido de la necesidad del cambio educativo y del papel protagonista que en este cambio tendrá la tecnología pero también de que el cambio deberá venir motivado por nuevas maneras de enseñar y aprender.
Os dejo el enlace al reportaje que ha escrito Andrés Mohorte en el que también ha participado Raúl Santiago, profesor de la Universidad de la Rioja e impulsor del proyecto The Flipped Classroom, y también el texto completo con las preguntas de Andrés Mohorte y mis respuestas.
Hacia la defunción del libro de texto: no va a ser fácil desplazar al dinosaurio

¿Es el libro de texto una herramienta educativa caduca?

Llevamos décadas vaticinando la muerte del libro como instrumento de aprendizaje. Lo hizo, por ejemplo,Thomas Edison a principios del siglo XX y Marshall McLuhan, uno de los grandes visionarios de la sociedad de la información, en un artículo titulado el “Aula sin muros” en 1960. Sin embargo, los libros siguen con nosotros. La historia de la escuela tal y como la conocemos es paralela a la historia del libro de texto.
El problema no son los libros de texto en sí (aún siendo consciente de que su tiempo ha pasado) sino un modelo de enseñanza, muy rígido, excesivamente aislado del entorno, basado casi siempre en la transmisión de unos contenidos establecidos, con un curriculum muy definido y que no para de crecer pero que al mismo tiempo deja fuera muchas cosas. Un sistema que no responde bien a la necesidades de la sociedad de hoy.
No es cuestión solo de abandonar los libros. Es cuestión de cambiar la escuela. Es cuestión de cambiar nuestro modelo educativo. Es necesario una reflexión profunda sobre el cómo enseñamos, qué enseñamos,con qué enseñamos, dónde lo hacemos, a quién enseñamos, quién lo hace y quién gestiona el aprendizaje. Las preguntas que debemos hacernos son del tipo ¿cómo debe ser la educación cuando tanto el aprendizaje como el conocimiento están por todos lados?; ¿cómo podemos transformar la educación para hacerla más relevante y adecuada a nuestro entorno y a nuestros tiempos?; ¿cómo debe ser la educación en la sociedad del aprendizaje?.
McLuhan
El reto que tenemos es construir un modelo nuevo de enseñanza/aprendizaje que, garantizando la equidad, la calidad y la justicia social, responda a los desafíos que nos plantea el mundo hoy. Un sistema que dé más autonomía a los centros educativos y a los equipos directivos, construido sobre el reconocimiento y el liderazgo del profesorado, donde se fomente la colaboración y la cooperación entre centros y entre profesores, que fomente un aprendizaje estimulante y relevante para los alumnos y fomente su curiosidad y creatividad, que forme ciudadanos responsables, solidarios y críticos.

¿Qué alternativas puede encontrar un profesor a la hora de enseñar a sus alumnos?

Afortunadamente muchas. Disponemos de muchas metodologías alternativas. Ya hay mucha innovación educativa en las aulas. Hay muchos profesores innovando y cambiando las maneras de enseñar. Hay muchas alternativas y están accesibles. Las tecnologías de la información han posibilitado el desarrollo decomunidades de aprendizaje donde muchos docentes comparten conocimiento y experiencias. El reto, y la dificultad, pasa porque esa innovación educativa salga de las aulas y se extienda por todo el centro educativo y por el sistema educativo. No hay recetas únicas y cada centro educativo, junto con su comunidad educativa, debe definir su proyecto educativo de acuerdo con su realidad. Un proyecto que debe abarcar no sólo el ámbito pedagógico y tecnológico sino también el organizacional y el de relación con la comunidad educativa. Hay ya muy buenos ejemplos de centros educativos con proyectos educativos que combinan cosas como aprendizaje colaborativo, aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje servicio, la clase invertida, las inteligencias múltiples. Todo se puede hacer con o sin libros de texto. Con o sin tecnologías. No es un tema de blanco o negro. Según el contexto se puede optar por una cosa u otra. El elemento clave es el centro educativo y los profesionales de la educación.
TSELIOT
La reflexión que debemos hacer es por qué es tan difícil producir cambios significativos en la educación. ¿Por qué cuesta tanto cambiar nuestras manera de enseñar y aprender?. Como decíamos no hay respuestas únicas y cada comunidad deberá encontrar su camino pero sí parece claro que este cambio no podemos hacerlo hoy sin entender las tecnologías y sin un uso intensivo de las mismas.

En España, el inicio del curso escolar es muy caro para los padres por la necesidad de renovar los libros de texto. ¿Un nuevo modelo basado en las nuevas tecnologías abarataría la vuelta al cole?

En este tema también es importante precisar. Se puede ahorrar dinero sin necesidad de abandonar el libro y sin cambiar de modelo pedagógico. Se podrían reducir costes utilizando por ejemplo Recursos Educativos Abiertos, libros escritos por los profesores del centro, creando bolsas de libros de segunda mano.
También puede resultar que una vuelta al cole con tecnología sea más cara por el coste de los dispositivos, su vida útil, los contenidos para esos dispositivos.
Aún así, en principio para las familias lo normal sería que sí se produjese un ahorro. De todas formas estamos todavía en una fase muy inicial. Se están explorando nuevos modelos de negocio, nuevas formas de distribución y de uso. La cadena de valor cambia radicalmente y los modelos de negocio son numerosos. Creo que aún habrá que esperar un poco para que se vayan asentando modelos.
InternetEducacionNeilSelwyn
Es un error abordar el tema solo en términos económicos. Las preguntas que debemos hacernos es si las tecnologías existentes nos permiten poner en prácticas metodologías y pedagogías transformadoras. Si la tecnología puede por fin ser una palanca del cambio educativo. Todos conocemos ejemplos de incorporación de tecnologías sin que esto haya supuesto ningún cambio en el modelo educativo. Los ordenadores y las tablets pueden ser utilizados para perpetuar el aprendizaje pasivo, memorístico y puramente transmisivo o por el contrario para un aprendizaje activo, en el que se fomente la creatividad y el aprender haciendo. No depende de la tecnología sino de la pedagogía que esté detrás. Por eso a la hora de evaluar la pertinencia de incorporar tecnologías en las aulas deberíamos poner en la balanza en primer lugar criterios pedagógicos.

En relación al libro de texto, ¿sucede algo parecido en los países de nuestro entorno?

Sí, los retos son los mismos, los actores implicados y el debate similares. En todos los países de nuestro entorno confluyen dos crisis. Por un lado la crisis de la industria editorial y del libro que se enfrenta al reto de transformarse para adecuarse a la sociedad digital. Por otro, como estamos hablando la crisis del modelo educativo y la necesidad de cambio. El libro texto se ve afectado por las dos. Ante este doble reto, los actores en general están actuando con distintas estrategias. Hay una tendencia importante por parte de las administraciones a apoyar los recursos educativos abiertos. También se está explorando, junto con la industria editorial, distintos modelos de acceso y uso de contenidos educativos. Las editoriales están explorando nuevos productos, nuevas experiencias de aprendizaje, nuevos modelos de negocio que les permitan seguir siendo un actor relevante en el sistema educativo.
La informacion_JulioCarabaña
En términos generales hay más innovación y penetración de modelos alternativos al libro de texto en Estados Unidos que en Europa, pero los cambios se están produciendo rápido. En España todas las editoriales están trabajando ya en nuevos productos y nuevos servicios.

¿Qué modelo educativo es el que podríamos imitar en aras de aprovechar las ventajas que las nuevas tecnologías nos ofrecen para mejorar el sistema educativo español?

No hay un modelo perfecto. La necesidad de transformar la educación es común para todos. Es verdad que hay países que según el criterio de evaluación que utilicemos destacan y sobresalen pero sería un error tratar de replicar modelos de contextos que son muy diferentes del nuestro lo cual no quiere decir que no nos fijemos e intentemos aprender de otros. Con alguna excepción, las políticas de integración de tecnologías en la educación hasta ahora han fracasado. La tecnología siempre ha sido vista como una promesa para el cambio, como la palanca que iba a provocar la transformación educativa. La realidad, desgraciadamente, ha sido muy distinta. Parece que las cosas empiezan a cambiar y que hemos aprendido las lecciones. Empieza a haber, también en nuestro país, buenos y variados ejemplos de integración de las tecnologías en la educación. A nivel de sistemas educativos son interesantes los planes de cambio e integración de las tecnologías de países comoAustralia, Nueva Zelanda o la región de Alberta en Canadá.
Tomado del Blog Co labora.red y Tiching blog.

miércoles, 13 de abril de 2016

Enseñar a pensar: el aprendizaje del futuro

Rosa Vázquez   
Profesora de lengua y literatura catalana. Doctorado en literatura comparada. Lectora devota, especialista en novela negra. Deseosa de enseñar el placer de aprender. En la actualidad, coordinadora pedagógica de Escoles Arrels.
Probablemente, todos los educadores coincidiríamos en el hecho que los contenidos que transmitimos con afán a nuestros alumnos son cada vez más inciertos. Nos enfrentamos a uncambio económico, tecnológico y, por supuesto, social. Las profesiones y oficios de antaño desaparecen eclipsados por nuevos perfiles profesionales que no podíamos ni soñar. En este contexto debemos preguntarnos: ¿qué tenemos que enseñar?, ¿qué necesita saber un alumno para incorporarse con éxito a la sociedad?Enseñar a pensar | TichingNuestro fin debería ser formar personas competentes, capaces de movilizar conjuntamente“habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento” (OCDE, 2000). Un reto formidable. Podemos observar que los conocimientos solo son una pequeña porción de este objetivo, por tanto, debemos de fijarnos unas metas encaminadas a consolidar facultades como la atención, la memoria o la concentración, es decir, proporcionar estrategias facilitadoras del estudio.
El aprendizaje fundamental debe ser enseñar a aprender, es decir, enseñar a pensar de forma estructurada: qué tenemos que aprender, cómo tenemos que hacerlo y en qué fase de este proceso nos encontramos. Quizás alguno de nuestros lectores puede estar preguntándose: ¿enseñar a pensar? ¿Pensar no es una actividad natural? Les propongo que resuelvan este sencillo problema: Un bate de beisbol y una pelota  valen 1,10 euros. Si el bate cuesta un euro más que la pelota, ¿cuál es el precio de la pelota? Un 50% de los alumnos de Harvard fallaron la respuesta. ¿Y ustedes? Les sugiero que se aseguren en este enlace.
Habrán observado que el pensamiento automático no es siempre el más eficaz. Por tanto, es un valor de futuro enseñar a pensar de forma estructurada, instruir en la importancia de la  autoregulación para conseguir un aprendizaje más eficaz y duradero.
Vamos a detallar algunas sencillas estrategias:
  1. Fomentar la autoestima del alumnado: solo si el alumno cree que puede desarrollarse academicamente y alcanzar los objetivos marcados, será capaz de enfrentarse al aprendizaje con garantías de éxito.
  2. La motivación (a poder ser intrínseca): los alumnos tienen que desear aprender, tienen que estar dispuestos a esforzarse para conseguir un objetivo.
  3. La emoción: solo si hay emoción puede haber aprendizaje, según nos demuestran los últimos avances de la neurociencia.
  4. La clarificación terminológica: asegurarnos que las palabras que usamos en clase tienen para los alumnos el mismo significado que para nosotros.
  5. La metacognición: es la reflexión sobre el proceso de aprendizaje y la mejor forma de aprender. Se basa en la capacidad de reconocer el objetivo (qué aprender), planificar el método necesario (como hacerlo), aplicarlo, comprobar su eficacia, y validarlo como estrategia útil. Algunos métodos para desarrollar esta competencia pueden ser:
    1. Bases de orientación: resumen de los pasos que tenemos que seguir para resolver un problema o actividad.
    2. Rúbrica: tabla con doble entrada que permite pautar la tarea a resolver y, por otra parte, graduar el nivel de aprendizaje. Podemos acceder fácilmente a bancos o  a generadores de rúbricas, como Rubistar.
    3. La autoevaluación y coevaluación, mediante las cuales los alumnos toman conciencia de sus aciertos y de sus errores.
Construir un sólido esquema cognitivo es la mejor destreza que podemos proporcionar a nuestros alumnos. El conocimiento no tiene fin, debemos entrenarles para que no desfallezcan en este largo trayecto.
Tomado de Tiching blog

lunes, 11 de abril de 2016

El largo camino de la innovación: escuelas en la sociedad digital 2015

El largo camino de la innovación: escuelas en la sociedad digital 2015


"Prepara tu Escuela para la Sociedad Digital: Claves para sumarse al cambio”. 

Este es el título del informe publicado por la Fundación Telefónica hace pocas semanas. Es un estudio en el que se combina un análisis sobre el camino hacia la innovación de una serie de escuelas que describen sus proyectos (154) y a más de 1000 que responden a un cuestionario sobre su relación con la pedagogía, la tecnología y su actividad diaria.

El informe merece una lectura detallada, particularmente para los profesores y los que el informe Mckinsey llamaba instructional leaders (¿directores?). Se trata de un análisis bastante abierto con el que se puede estar más o menos de acuerdo, pero que aporta luces sobre algo que muchos niegan: es posible hacerlo.

En esta entrada me quiero centrar solo en las conclusiones de la encuesta enviada a los centros y cuyos resultados se resumen en el infográfico siguiente.




El informe se puede ver más abajo. En su última parte se recogen los resultados detallados de la encuesta que el infográfico anterior resume.

Es interesante ver cómo se avanza en la introducción de las escuelas en la sociedad digital, si bien hay datos que revelan que este camino es largo, complejo y que en un elevado porcentaje de escuelas no ha llegado casi a iniciarse o se encuentra en fases iniciales. Algunos problemas son de infraestructura, como la insuficiencia del ancho de banda, otras veces quizá de criterio, pues no deja de ser curioso que solo el 8% de las escuelas permitan utilizar el móvil en las clases (BYOD); o que el el 25% de los centros la tecnología esté presente en las clases solo una vez por semana (es decir, no está), o que el "aula multimedia" esté presente en muchos centros (algo del pasado), pero que la tecnología o los recursos estén presentes en cada aula solo en el 10% de los centros.

Parece claro que es preciso avanzar a paso más decidido hacia la capacitación de los profesores en competencias digitales. También lo es que el cambio está en marcha y es imparable. Ya no hay vuelta atrás. Otra vez será preciso recordar que la escuela no puede seguir siendo analógica en una sociedad digital, la naturaleza de las competencias que los alumnos han de adquirir lo exigen.

Mientras escribo esto una lectora de mi página de Facebook me envía un enlace en el que se habla de las profesiones del futuro que merece la pena leer para analizar cómo se concilia esto con el currículo cerrado y el libro de texto.

Este mismo hecho, estar escribiendo en un blog para cientos o miles de personas sobre un tema, mientras por otra red social una lectora te comparte un enlace que te remite a otro blog... ¿No es claro que esto ya no es lo que era? Las clases tampoco pueden seguir siendo lo que eran. ¿O sí?

Termino. Hecho en falta, tanto en el informe como en los proyectos de los centros un mayor énfasis en la personalización del aprendizaje que apenas se menciona y en la potenciación del talento de los más capaces, ¡siempre los grandes ignorados del sistema! Esto también necesita un avance, ¡y urgente!

 

El largo camino de la innovación: escuelas en la sociedad digital 2015


"Prepara tu Escuela para la Sociedad Digital: Claves para sumarse al cambio”. 

Este es el título del informe publicado por la Fundación Telefónica hace pocas semanas. Es un estudio en el que se combina un análisis sobre el camino hacia la innovación de una serie de escuelas que describen sus proyectos (154) y a más de 1000 que responden a un cuestionario sobre su relación con la pedagogía, la tecnología y su actividad diaria.

El informe merece una lectura detallada, particularmente para los profesores y los que el informe Mckinsey llamaba instructional leaders (¿directores?). Se trata de un análisis bastante abierto con el que se puede estar más o menos de acuerdo, pero que aporta luces sobre algo que muchos niegan: es posible hacerlo.

En esta entrada me quiero centrar solo en las conclusiones de la encuesta enviada a los centros y cuyos resultados se resumen en el infográfico siguiente.




El informe se puede ver más abajo. En su última parte se recogen los resultados detallados de la encuesta que el infográfico anterior resume.

Es interesante ver cómo se avanza en la introducción de las escuelas en la sociedad digital, si bien hay datos que revelan que este camino es largo, complejo y que en un elevado porcentaje de escuelas no ha llegado casi a iniciarse o se encuentra en fases iniciales. Algunos problemas son de infraestructura, como la insuficiencia del ancho de banda, otras veces quizá de criterio, pues no deja de ser curioso que solo el 8% de las escuelas permitan utilizar el móvil en las clases (BYOD); o que el el 25% de los centros la tecnología esté presente en las clases solo una vez por semana (es decir, no está), o que el "aula multimedia" esté presente en muchos centros (algo del pasado), pero que la tecnología o los recursos estén presentes en cada aula solo en el 10% de los centros.

Parece claro que es preciso avanzar a paso más decidido hacia la capacitación de los profesores en competencias digitales. También lo es que el cambio está en marcha y es imparable. Ya no hay vuelta atrás. Otra vez será preciso recordar que la escuela no puede seguir siendo analógica en una sociedad digital, la naturaleza de las competencias que los alumnos han de adquirir lo exigen.

Mientras escribo esto una lectora de mi página de Facebook me envía un enlace en el que se habla de las profesiones del futuro que merece la pena leer para analizar cómo se concilia esto con el currículo cerrado y el libro de texto.

Este mismo hecho, estar escribiendo en un blog para cientos o miles de personas sobre un tema, mientras por otra red social una lectora te comparte un enlace que te remite a otro blog... ¿No es claro que esto ya no es lo que era? Las clases tampoco pueden seguir siendo lo que eran. ¿O sí?

Termino. Hecho en falta, tanto en el informe como en los proyectos de los centros un mayor énfasis en la personalización del aprendizaje que apenas se menciona y en la potenciación del talento de los más capaces, ¡siempre los grandes ignorados del sistema! Esto también necesita un avance, ¡y urgente!

 

Una técnica para que tus alumnos superen sus miedos

Hoy quiero presentarte una técnica muy sencilla para afrontar con la mejor predisposición los miedos que padecen tus alumnos. Se trata de un método muy sencillo, pautado y escalado que creo que puede ser de utilidad para aquellos alumnos a los que les cuesta superar un miedo.
¿Quieres conocer este sencillo método para enseñar a superar los miedos de tus alumnos? ¿Quieres ayudar a tus alumnos a que afronten con una visión diferente sus miedos? Si es así, estaré encantado de que me acompañes en la lectura de este artículo. Zarpamos…
MIEDOs
Imagen extraída de Shuttertock

La escalera de miedo. Una manera de afrontar y superar los miedos.

Seguramente, a lo largo de tu vida habrás experimentado, vivido o padecido algún miedo. Y, seguramente, cuando piensas en el miedo, lo haces en términos absolutos. Hay un miedo y este miedo lo ocupa todo, es decir, es como si el miedo sólo pudiera dibujarse con un único color. Por ejemplo, el negro.
Pero coincidirás conmigo en que la vida, afortunadamente, tienes muchos matices, tiene muchos colores además del negro.
Pues bien, de lo que se trata en primer lugar es de dejar de pensar en el miedo no sólo de manera irracional, sino en términos absolutos.
Lo bueno de cualquier miedo es que siempre es escalable. Y el hecho de que sea escalable lo convierte en vencible. ¿Y qué forma hay de poder visualizar la escala de cualquier miedo? Pues una excelente opción es la escalera del miedo.
Descubrí la escalera del miedo en un libro que me ha sido de gran ayuda. Este libro no es otro que uno de Elsa Punset y se titula El libro de las pequeñas revoluciones. En él he aprendido técnicas muy efectivas no sólo para superar los miedos, sino para crecer en lo personal y, sobre todo, en lo emocional. Así que, desde ya, te recomiendo su lectura.
Tal y como afirma Elsa Punset en su libro:
“La manera más efectiva de superar el miedo es exponerse a ese temor de forma repetida, gradual y controlada”.
Esto significa que no puedes superar un miedo si previamente no ha habido un trabajo, si previamente no se ha trazado un camino. Pues bien, la mejor manera de trazar ese camino es mediante la metáfora de la escalera, esa escalera que para ascender necesita ser subida peldaño a peldaño. Sabes que esa subida es lenta y cansada, pero también sabes que tiene un final y en ese final está la recompensa, en ese final está la superación de tu miedo.

La escalera del miedo. Enseñando a diseccionar los miedos para superarlos.

No conozco mejor manera de entender lo que uno enseña que no sea mediante un ejemplo. Pues bien, el ejemplo que quiero ponerte es el siguiente:
Imagínate que uno de tus alumnos tiene mucho miedo a los gatos. Así que, de lo que se trata es de afrontar ese miedo a las gatos de forma controlada con la finalidad de ir adquiriendo confianza en uno mismo a la vez que determinadas destrezas o habilidades que hagan posible superar ese miedo.
¿Cómo sería la escalera del miedo relacionada con el miedo a las gatos?
En función del tipo de miedo se pueden elegir los peldaños, es decir, cuáles serán los pasos o etapas hacia la superación de ese miedo. En nuestro caso vamos a poner una escala del 1 al 10, es decir, la escalera del miedo constará de diez peldaños.

Un ejemplo de la escalera del miedo.

  • Escalón 1: Buscar fotos en internet en las que aparezcan gatos.
  • Escalón 2: Mirar en internet vídeos sobre gatos.
  • Escalón 3: Observar durante unos minutos un gato desde detrás de una ventana.
  • Escalón 4: Observar durante unos minutos un gato desde la otra acera.
  • Escalón 5: Observar desde media distancia un gato sostenido en brazos por otra persona.
  • Escalón 6: Observar desde cerca un gato sostenido en brazos por otra persona.
  • Escalón 7:  Ponerse al lado de la persona que sostiene en brazos al gato.
  • Escalón 8: Estar en un lugar cerrado acompañado por otra persona con un gato al que nadie sostiene en brazos y a una distancia considerable.
  • Escalón 9: Acercarse a un gato a pocos metros de distancia sin que nadie sostenga al gato en brazos.
  • Escalón 10: Poner el gato sobre las rodillas, pero siempre cogido por otra persona.
Antes de continuar con el artículo, quiero dejar claro que este ejemplo que has leído es, precisamente, un ejemplo. Esto significa que no hay que cogerlo al pie de la letra, sino que puede servirte para que te hagas una idea de lo que se entiende por escalera del miedo.
Incluso en determinados miedos, en muchas ocasiones tu labor como docente puede centrarse en una mera aproximación a través de imágenes o vídeos. Los docentes somos docentes y como tal, nuestra labor no debe enfocarse a erradicar un miedo, sino más bien enseñar que vencer un miedo es posible si se escala debidamente.
Trabajar la escalera de los miedos.
Atendiendo al ejemplo del miedo a los gatos, observarás que la escalera del miedo hace posible es diseccionar en diez partes ese miedo. Sabiendo esto, lo que provocas es que el alumno entienda que pasa superar el miedo a los gatos no tienes que coger uno y ponértelo en tu regazo en el mismo momento en el que decides afrontar ese miedo.
Afrontar un miedo, superar un miedo. Es muy importante verbalizar ante tus alumnos los pequeños logros que día a día, esfuerzo tras esfuerzo realizan para llegar a lo más alto de las escalera, para llegar al último peldaño, ese peldaño donde el miedo ya no existe, donde el miedo se ha vencido.
Propuesta de actividad de tutoría para la escalera del miedo.
Se me ocurre que podría trabajarse en una sesión de tutoría con alumnos una actividad que tuviera como protagonista la escalera del miedo. Se podría repartir a cada alumno una hoja con una escalera de varios peldaños y con un título que pusiera algo así como: Quiero vencer el miedo a.
De lo que se trataría es de que cada alumno escribiera su miedo y buscara formas de escalarlo, es decir, pensara peldaño a peldaño de qué manera podría ir superándolo poco a poco.
La escalera del miedo podría revisarse periódicamente e incluso se podrían dibujar en un color determinado los peldaños que cada alumno ha sido capaz de superar en relación a su miedo.

La escalera del miedo. A modo de conclusión.

El gran problema de cualquier miedo es su irracionalidad. Pues bien, la escalera del miedo hace posible que esa irracionalidad se transforme en pequeños retos, en pequeños logros.
Tal vez no consigas que los alumnos lleguen al último escalón de su miedo. No importa. Y no importa porque con la escalera del miedo les habrás dado una lección muy valiosa y es que, para superar cualquier miedo, hay que empezar desde abajo y hacerlo teniendo alguien al lado que les ayude en ese proceso.
Acabaré esta entrada con una cita de Françoise Mauriac que reza así:
El miedo es el principio de la sabiduría
Tomado del blog Justifica tu repuesta de Santiago Moll

domingo, 10 de abril de 2016

DE UNA EDUCACIÓN ABURRIDA A UNA EDUCACIÓN EMOCIONANTE





Todos conocemos a algún niño o niña que tiene problemas de aprendizaje y/o adaptación en la escuela: suspende, no participa en las tareas de clase, presenta falta de atención y concentración e, incluso, puede que muestre algún problema de disciplina. Pero ese mismo niño o niña es capaz de reconocer, por ejemplo, la marca y el modelo de cualquier coche que ve por la calle explicando las características de su motor y su precio en el mercado o de cantar todas las canciones de sus grupos musicales favoritos sin dejarse ni una sola palabra de la letra, aunque sea en una lengua extranjera (¡he visto adolescentes cantando en japonés y en coreano!).

En casos como los descritos es evidente que estos niños y niñas no presentan ningún problema de aprendizaje, se trata de una cuestión de motivación. ¿Qué podemos hacer entonces para que los alumnos estén motivados?

Algunos, como Alberto Royo, afirman que los alumnos deben venir motivados de casa y que deben buscar la motivación en la consecución de unos méritos personales que les sitúen en un lugar predominante ante sus rivales/compañeros de clase para optar a mejores universidades o mejores empleos... Desafortunadamente, la meritocracia acaba llevando a la educación a una simple búsqueda de resultados, de mejores calificaciones, de un expediente académico brillante, donde lo importante no es saber sino ser el mejor.

Pero, en mi opinión. la educación es otra cosa. Educar es guiar, retar, desafiar, provocar; y aprender es conocer, comprender, aplicar y crear. Los estudiantes deben explorar las ideas, comprender los conceptos y saber explicarlos y aplicarlos más allá de la memorización a corto plazo, tan efectiva para aprobar los exámenes con los que se suele evaluar en muchos de nuestros centros educativos. Por ese motivo, es la escuela la que debe motivar a los alumnos adaptando su manera de transmitir los conocimientos a sus intereses y a sus necesidades reales, mostrándoles la utilidad y el sentido de aquello que están aprendiendo.

Pero, ¡cuidado! Eso no significa en absoluto que solo deban aprender lo que quieran, lo que les apetezca. Todo lo contrario... el nivel de exigencia a la hora trabajar los contenidos propios de las diferentes materias debe ser alto, muy alto. Se trata de cambiar la metodología de enseñanza/aprendizaje para obtener el mejor aprendizaje posible.

Ya está bien de potenciar el falso debate de que si personalizamos la enseñanza, de que si introducimos en las aulas la educación emocional, el desarrollo de competencias y habilidades no cognitivas, la consecuencia es un descenso en el nivel de exigencia en cuanto al aprendizaje de conceptos y contenidos, en la disciplina y en la capacidad de esfuerzo de los alumnos. La propuesta de incorporar todos estos aspectos en nuestras escuelas tiene como objetivo que nuestros alumnos aprendan más y mejor. La escuela no es solo un lugar de adquisición de conocimiento, es también un espacio de preparación para la vida.

Se trata de enseñar a pensar, de que además de solucionar problemas, aprendan a plantearlos; de que entiendan que lo que están aprendiendo tiene un sentido... Los niños que aprenden a pensar son adultos críticos y participativos.

¡Sin excusas!, tenemos que pasar de una educación aburrida y sin sentido a una educación emocionante y significativa. No se trata de negar la importancia de la memoria, no hay aprendizaje sin memorización, se trata transformar una escuela basada en la evaluación de la memoria a corto plazo en una escuela basada en el aprendizaje.
Del blog de Salvaroj

miércoles, 6 de abril de 2016

Ana, la maestra que dibuja la escuela que le gusta

El artículo de hoy es muy especial. Y es muy especial porque pretende ser un reconocimiento al trabajo de una maestra de los pies a la cabeza, una profesional que ama su profesión, una docente capaz de dibujarnos en tres minutos qué significa para ella la labor docente, qué significa para ella la escuela que le gusta.
Tuve el placer de conocer personalmente a Ana Mangas en un congreso sobre educación. De ella recuerdo su pasión por la educación y su eterna sonrisa. El vídeo que nos presenta o, más bien, nos dibuja, creo que da fe de ello.
Es para mí un placer cederle en esta ocasión la palabra a Ana. Sin más preámbulos, zarpamos…
maestra
Imagen extraída de Shutterstock

El valor de enseñar en tres minutos. Lo que entiende la maestra Ana por labor docente.

Aquí os dejo el vídeo que ha creado Ana Mangas para expresar qué significa para ella el reto de enseñar. El vídeo tiene una duración de tres minutos y creo que merece la pena ser visto de principio a fin.

¿Qué nos descubre la maestra Ana en este vídeo?

  • A Ana le gusta ser maestra.
  • A Ana le gusta ser creativa y la escuela es el lugar propicio para desarrollarla.
  • Para Ana la creatividad es una actitud que busca transformar la realidad.
  • Para Ana la creatividad hace que algo valioso que no existía, exista.
  • A Ana le gusta la escuela que no trata de predecir el futuro.
  • Para Ana no se puede educar pensando en un mañana parecido al presente.
  • A Ana le gustan las personas preparadas para afrontar un futuro incierto.
  • A Ana le gusta la escuela que aprovecha el error.
  • Para Ana no hay peor enemigo que el miedo al error, porque coarta la posibilidad de hacer algo original.
  • A Ana le gusta la escuela que tiene paciencia, porque cuando el aprendizaje sigue el ritmo del reloj, no sigue el ritmo de las personas. [TUITÉALO]
  • Ana tiene la convicción de que para hacer algo nuevo se requiere tiempo.
  • A Ana le gusta la escuela que crea equipos de trabajo.
  • A Ana le gusta la escuela que toma al alumnado como referente en todas las decisiones de la escuela.
  • A Ana le gusta la escuela que aprende en y del contexto, porque los problemas del entorno son el lugar idóneo para aprender y experimentar.
  • A Ana le gusta la escuela que aprovecha la curiosidad.
  • A Ana le gusta la escuela que cuida la motivación.
  • Para Ana, cuando la escuela se convierte en un lugar fascinante,la educación es un viaje que nadie quiere perderse.
  • A Ana le gusta la escuela que promueve la acción.
  • A Ana le gusta la escuela que inspira a sus docentes.
  • Para Ana se necesitan docentes comprometidos.
  • A Ana le gusta la escuela que crea las condiciones que inspiran al claustro.
  • A Ana le gusta formar parte de un equipo de docentes que está lleno de ideas, de metodología creativa, de innovación, deaprendizaje, de un ADN para cambiar la educación con emoción.
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo, Benjamin Franklin [TUITÉALO]

La escuela que le gusta a la maestra Ana. A modo de conclusión.

En la escuela que le gusta a Ana hay creatividad, error como forma de aprendizaje, paciencia, curiosidad, motivación, inspiración, acción, compromiso, ideas, metodologías creativas y emoción.
Hoy no he sido yo quien desde Justifica tu respuesta os he enseñado algo. Hoy ha sido Ana quien me ha dado una gran lección, que me ha enseñado que existen maestras que tienen el pleno convencimiento de que otra educación es posible.
‘Sin emoción no hay cambio’, le oí decir una vez a Eduard Punset. Pues bien, el vídeo de Ana destila emoción de principio a fin.
La escuela que le gusta Ana es también la escuela que a mí me gusta. Espero y deseo que en esta escuela también podamos contar con docentes como tú. Como siempre, Ana y yo contamos contigo.
Sobre Ana Mangas. 
Ana Mangas es profesora de Plástica Visual y DT en Secundaria y Bachillerato, pero sobre todo Ana Mangas es maestra.
Podéis seguirla en twitter como @anasalamanca99
Tomado del Blog de Santiago Moll: Justifica tu respuesta.