martes, 27 de febrero de 2018

La evaluación desde la perspectiva de las Pedagogías Emergentes

La evaluación desde la perspectiva de las Pedagogías Emergentes

La evaluación desde la perspectiva de las Pedagogías Emergentes
“Esta entrada ha sido cedida por Fernando Trujillo, publicada  recientemente en su blog personal con motivo de la reflexión compartida con los participantes en el Máster de Innovación Educativa de la Universidad Carlos III, la Institución Libre de Enseñanza y la Fundación Estudio, que coordina”.
Tanto las necesidades sociales como las expectativas volcadas sobre el sistema educativo han cambiado mucho desde la Ley General de Educación de 1970, con la cual crecimos las niñas y niños de la EGB. Han cambiado nuestra sociedad y nuestras costumbres; ha cambiado el mundo del trabajo y la tecnología; ha cambiado nuestra comprensión del mundo y, también, por supuesto, las Ciencias de la Educación, que – entre otras cosas – han recuperado reflexiones y soluciones que habían desaparecido durante la Dictadura, que en Educación – como en tantas otras cuestiones – supuso una ruptura profunda con la escuela de la Segunda República y con los avances que la Escuela Nueva estaba alumbrando en aquella época.
Por ello hablar de Pedagogías Emergentes en nuestro país supone hablar de un proceso progresivo de modernización de la Educación desde los años 70 hasta hoy. Es un proceso lento, con aparentes retrocesos, en el cual se observan muchas paradojas y tremendas contradicciones pero en el cual también se pueden observar cambios a mejor en los contenidos, en la metodología y en la tecnología presentes en el aula.
Así, en relación con los contenidos disponemos hoy de ideas que destacan como fundamentales en el proceso de cambio de la escuela de los años 70 a la escuela del primer cuarto del siglo XXI: entre otras cuestiones podemos hablar de integración curricular y agrupamiento por ámbitos, aprendizaje manipulativo en matemáticas o ciencias, educación en valores y educación para la igualdad de mujeres y hombres, educación intercultural, aprendizaje comunicativo de las lenguas y aprendizaje efectivo de lenguas extranjeras, alfabetización mediática o educación artística y musical – aunque esta última ha sido incomprensiblemente herida de muerte por la LOMCE.
ThePixelman. Pixabay. CCO Public Domain
ThePixelmanPixabay. CCO Public Domain
En relación con la metodología, el proceso de actualización vinculado con las Pedagogías Emergentes incluye algunas cuestiones heredadas directamente de la innovación educativa de principios del siglo XX junto a otras cuestiones propias del cambio de siglo. Así, hoy contamos con el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje-servicio, el juego aplicado a contextos educativos y la gamificación, el aprendizaje por descubrimiento, las simulaciones, las tutorías entre iguales, el aprendizaje diversificado o las comunidades de aprendizaje, entre otras posibilidades.
Finalmente, la Educación también ha realizado, como otros sectores del conocimiento y la producción, una acelerada apropiación de la tecnología para ponerla al servicio del aprendizaje. Así, hoy además del libro de texto disponemos de plataformas en línea, pantallas interactivas, tabletas y portátiles, equipos de grabación de audio y de vídeo, robots, impresoras 3D o kits de programaciónpero, sobre todo, contamos con la posibilidad, facilitada por la tecnología, de abrir las puertas y ventanas de nuestras aulas para asomarnos al mundo exterior y permitir así que el mundo exterior nos de vida e ilumine el currículo.
Este panorama dibuja un complejo mosaico que puede desbordar la capacidad individual de cada docente ante la tesitura de dominar estos contenidos, todas estas metodologías y toda esta tecnología. ¡No es el caso tener que dominarlo todo! Hay que entenderlo más bien como posibilidades entre las cuales hoy podemos elegir, pero también son muchas las voces que reclaman una revisión en profundidad de la formación inicial del profesorado y una mejor formación permanente, ligada al concepto de aprendizaje permanente a lo largo de la vida.
En todo caso, esta formación ha de estar ligada a tres elementos fundamentales: teorías de la educación sólidas y bien argumentadasoportunidades de experimentación práctica con estos elementos de las Pedagogías Emergentes y, finalmente, un fuerte componente crítico que nos capacite para distinguir lo superficial de lo efectivo, para diferenciar lo sustancial y lo valioso de lo cosmético o de lo meramente comercial.
En este sentido, por ejemplo, es realmente importante valorar el sentido de la evaluación como una parte fundamental del proceso de modernización que suponen las Pedagogías Emergentes.
La evaluación se entiende por parte de muchos profesionales de dos maneras: por un lado, como una estrategia para poder tomar datos sobre el proceso de aprendizaje y así poder regularlo, solucionando las dificultades a medida que ocurren para que todo el alumnado pueda tener éxito contando con los apoyos que sean necesarios; básicamente, en esta interpretación evaluar es obtener datos para comprender y tomar decisiones sobre el proceso de aprendizaje y enseñanza.
En la segunda interpretación, más clásica y también la que impone la normativa, evaluar es la vía para medir el aparente nivel de éxito del alumnado y, así, poder calificarlo, aunque aquí se entiende calificar no simplemente como el proceso por el cual se transmite al propio aprendiz y su familia cuál ha sido el resultado en relación con de una o más pruebas sino también como una estrategia de clasificación social del alumnado. Es decir, en el primer caso el objetivo de la evaluación es apoyar el aprendizaje y en el segundo caso el objetivo es clasificar al aprendiz.
En estos años, desde los 70 hasta hoy, hemos visto avances en ambos sentidos. En la evaluación para la clasificación se han sofisticado los instrumentos además de que se ha ampliado la capacidad de clasificación para contar hoy con rankings no solo de individuos sino también de entidades mayores como los centros, las regiones o los países. Es más, buena parte de la política educativa se hace buscando la mejora de los resultados en estas clasificaciones, del mismo modo que buena parte de nuestros políticos blanden este tipo de evaluación como argumento de cambio, pues los docentes y los centros reaccionan con frecuencia ante estas evaluaciones acomodando su manera de funcionar al diseño de las pruebas de tal forma que, efectivamente, se obtengan mejores resultados.
PublicDomainPictures. Pixabay. CCO Public Domain
PublicDomainPicturesPixabay. CCO Public Domain
Afortunadamente al mismo tiempo que este afán clasificador avanzaba también crecían las oportunidades relacionadas con la primera visión de la evaluación, la evaluación para el aprendizaje. Con ella han llegado el concepto de andamiaje, herramientas como los portafolios o los diarios de aprendizaje, prácticas como la auto-evaluación y la co-evaluación(además de la hetero-evaluación) y, sobre todo, la concepción de la evaluación como una parte integral de la enseñanza. Es decir, esta evaluación – que a veces recibe el sobrenombre de “evaluación alternativa” a pesar de que debería ser la evaluación central en el sistema – en realidad no representa un momento diferenciado del proceso de enseñanza. La evaluación está en el corazón del proceso porque la evaluación “alternativa” lo que intenta es abrir la caja negra del aprendizaje para comprender qué está ocurriendo, y además intenta hacerlo en tiempo real o lo más cerca posible del momento de aprendizaje para poder así servir de ayuda.
Un examen al final del trimestre que genera una nota que resume 90 días de trabajo no es más que un ejercicio de síntesis más o menos preciso u objetivo. Evaluar es algo mucho más interesante y útil. Evaluar es acompañar y comprenderEvaluar es sentirse co-responsable del aprendizajeEvaluar es demostrar que el docente no es un simple observador externo que sobrevuela por encima del trabajo del aprendizEvaluar es el mayor gesto posible de compromiso con quien aprende, y de ahí la importancia de asumir que no estamos en 1970 y que es hora ya de que las Pedagogías Emergentes inunden también la evaluación con sus argumentos y su fuerza renovadora.
El resultado solo puede ser una escuela mejor.
fer2Fernando Trujillo Sáez es profesor de la Universidad de Granada. Especialista en educación y enseñanza de idiomas. Gagdets. Jazz. Lugares y sitios. Aprende por todos lados. Lee y escriboe donde puede. Habla donde le dejan. Le gusta escuchar. Enreda y crece en  y enhttp://fernandotrujillo.es/
Imagen de cabecera. Nathan Anderson en Unsplash
FUENTE  : EvaluAcción

domingo, 25 de febrero de 2018

Imma Marín: “El juego es emoción, y sin emoción no hay aprendizaje”

Imma Marín: “El juego es emoción, y sin emoción no hay aprendizaje”

   Así era...
Imma Marín
Directora de Marinva
A Imma Marín le gusta jugar, suponemos que nacer una noche de Reyes tuvo algo que ver. Si volviera a nacer, no sabemos si escogería el mismo día, pero sí nos ha chivado que se pediría ser game designer, un nuevo perfil profesional que se desarrolla en Estados Unidos. Eso sí, disfruta de lo lindo haciendo trampas y confesándose al final. ¿Qué gracia tienen las trampas si nadie sabe que las has hecho?
Imma Marin |Tiching
¿Jugamos poco en las aulas?
Hasta hace poco no estaba muy bien visto jugar en clase. Existía la creencia de que las horas lectivas debían hacerse fichas, más o menos divertidas, y el juego era una actividad residual. Se juega si sobra tiempo. Pero detectamos cambios, sí, cada vez se juega más y mejor.
¿Qué quiere decir con que jugamos mejor?
El juego no es solo un divertimento, es una técnica y puede llegar a ser una estrategia educativa si así lo queremos. Jugar es una actitud vital.
¿A qué hemos estado jugando hasta ahora en las aulas?
En las aulas se introducían juegos muy ligados a conocimientos curriculares concretos, a conceptos que requerían repetición y memorización: dominós de abecedarios, juegos de conectar países con capitales, juegos relacionados con las partes del cuerpo humano… Pero hasta ahora no hemos jugado con el objetivo de desarrollar capacidades o de alcanzar conocimientos nuevos por nosotros mismos.
¿Qué elemento ha hecho cambiar nuestra perspectiva del juego?
La perspectiva está cambiando poco a poco, pero creo que ha sido importante redescubrir el juego y desarrollar la gamificación en el mundo adulto profesional. Introducir el juego en dinámicas propias de empresas nos ha hecho cambiar un poco el chip.
¿Qué beneficios tiene el juego como estrategia educativa frente a otros sistemas?
El juego es emoción, y, como ya defienden muchos estudios de neurociencia, no hay aprendizaje si no hay emoción. Cuando jugamos asumimos retos, nos esforzamos, nos volvemos perfeccionistas. A los 7 años, las niñas pasan más horas del revés que de pie, porque hasta que no saben hacer el pino perfectamente no paran. Nadie les ha dicho que lo deben hacer, pero es un “auto reto” que asumen con intensidad.
¿Qué es lo que hace atractivo el juego?
Yo creo que cuando planteas un juego, estas planteando un reto, un objetivo, que puede ser educativo aunque el alumno no lo asuma como tal. El juego también es narrativa si se plantea como una competición, como una aventura.
¿Y por qué cree que el juego no forma parte de las técnicas de aprendizaje o que no es en sí mismo una estrategia dentro de los centros formativos?
Porque no estaba bien visto, como hemos dicho antes. Algunos profesores sí intentaban aplicar el uso del juego como parte del sistema pero, definitivamente, es una apuesta del centro el incluir el juego como estrategia y como método.
¿Qué cree que hace falta para dar este paso?
Han de cambiar muchas cosas. En primer lugar, que los equipos directivos apuesten por ello. Que la formación de los profesores les ayude a desarrollar su capacidad de jugar, y que se deshagan de la concepción de que ellos son el centro de la clase. Las aulas deben ser “alumnocentristas” y dejar de lado la creencia de que los niños y niñas solo aprenden si el profesor se lo explica.
¿Cree que los profesores no saben jugar?
El juego es una capacidad humana como pensar, amar o memorizar. Si no se entrena, se trabaja, se desarrolla y se pone en práctica, nuestra capacidad de jugar se reduce. Sí que sabemos jugar, pero olvidamos las dinámicas y las lógicas del juego.
¿Qué recomienda a los profesores?
A los que estén interesados en integrar estrategias de juego en su metodología, que hagan comunidad. El trabajo del profesor es muy solitario y es necesario sentirse arropado, intercambiar experiencias, propuestas y opiniones. Es importante que los profesores logren que esto sea un tema de reflexión dentro de sus centros, ya que si no se implica toda la comunidad educativa, el maestro al final se cansa y se quema.
¿Qué cambiaría de las escuelas de hoy en día?
El sistema educativo está en crisis y hay que aprovechar la oportunidad para proponer alternativas. Yo, evidentemente, utilizaría el juego como sistema, pero también cambiaría la estética y distribución de las aulas y, sobre todo, los patios.
¿Los patios?
Un niño de primaria pasa más de 5000 horas en un patio, y es un espacio en el que, por ejemplo, el profesor no tiene claro cuál es su papel. Es el único espacio del colegio destinado al juego y no está adaptado a ello, ni morfológicamente ni organizativamente.
La implementación de las TIC en las aulas, ¿favorece o reduce el tiempo de juego?
Depende. En los centros donde se ha implementado el uso de TIC sin una formación específica al profesorado, solo han logrado reforzar la figura del maestro y su clase magistral, porque piensan que ahora pueden poner dibujitos y animaciones que apoyan su discurso, cuando en realidad las TIC vienen a reforzar el aprendizaje partiendo del propio alumno.
¿Crees que los profesores sacan poco provecho de las tic?
No conocemos aún todas las aplicaciones que nos pueden ofrecer.  Precisamente los entornos digitales favorecen el intercambio de experiencias entre profesores también, lo que comentábamos antes de crear comunidad. En Tiching se hace por ejemplo alrededor de los contenidos. Debemos aficionarnos más a compartir experiencias, dudas, miedos, a proponer, a participar etc.

FUENTE:  Tiching Blog

viernes, 23 de febrero de 2018

Entornos Virtuales (I): Qué son y qué necesitamos para verlos

Entornos Virtuales (I): Qué son y qué necesitamos para verlos

Entornos Virtuales (I): Qué son y qué necesitamos para verlos

Realidad virtual. OK. ¿eso es para videojuegos, no?, lo he probado alguna vez, en un parque de atracciones. Te ponían unas gafas, y te hacían creer que estabas en una montaña rusa. Muy realista, muy impactante, pero, ¿qué tiene que ver con la educación?, es llamativo, sí, pero, ¿sirve en una escuela?
Para acercarnos al mundo de la realidad virtual hay mucha tela que cortar. ¿Qué necesito?, ¿cómo accedo al contenido?, ¿qué contenido existe, y de qué tipo es?, ¿puedo crear el contenido?, ¿dónde puedo alojarlo?, ¿son imprescindibles las gafas?, ¿qué gafas?, ¿realmente tiene interés trabajar con este tipo de contenido, o no tiene sentido más allá del primer minuto de sorpresa?
Vamos a intentar desgranar poco a poco los elementos que componen este mundo. Y vamos a abordarlo desde una perspectiva bastante concreta. La creación y reproducción de entornos y experiencias virtuales en 360º.

¿Qué es la Realidad Virtual?

A nivel de calle, el término “Realidad Virtual” suele general algo de confusión. Para muchas personas es algo que tiene que ver con entornos generados por ordenador, hologramas, cascos, mandos, e información superpuesta sobre el mundo que vemos. Intentemos aclarar un poco estos conceptos.
El término Realidad Virtual hace referencia a un entorno generado artificialmente que, “sin ser real”, aparenta serlo.
Generalmente entendemos que este entorno ha de ser de carácter tecnológico, generado por ordenador, o lleno de hologramas y sensores.
Esto no es necesario, la idea de generar realidades alternativas “no reales” es básicamente un concepto filosófico. ¿Recuerdas la caverna de Platón, donde unos individuos dentro de una cueva observan unas sombras creyendo que este es el mundo?, bien, estos individuos estaban, sensu stricto, viviendo una experiencia de realidad virtual. Hoy día, además de títeres y antorchas, tenemos a nuestro alcance una serie de herramientas que pueden enriquecer esta experiencia de vivir y crear realidades alternativas.

Realidad Virtual VS Realidad Aumentada

Conviene diferenciar los términos Realidad Virtual y Realidad Aumentada. Realidad Virtual hace referencia, como hemos visto, a la creación de entornos “no reales”, mientras que la Realidad Aumentada es aquella experiencia que, valiéndose de un dispositivo tecnológico, nos “da información”, o nos enriquece de algún modo nuestra experiencia del mundo físico. Pokémon GO, la aplicación en la que caminas hasta la plaza del ayuntamiento, abres el móvil, y encuentras una serie de elementos y Pokémon que “están allí”, pero no podrías ver sin el teléfono, es, por ejemplo, una aplicación de Realidad Aumentada.
En esta entrada, nos haremos cargo de la Realidad Virtual, aunque a veces (muchas), estos términos se pueden entremezclar, y entrar a jugar cada uno dentro del otro.

Tipos de Realidad Virtual

Dentro de la Realidad Virtual, podemos, de forma rápida, diferenciar tres categorías
  • Realidad Virtual inmersiva:
Esta es la que pensamos cuando imaginamos a alguien con un casco de realidad virtual. Es aquella Realidad Virtual que, por así decir, más nos hace “no estar en la realidad física”, si no “en otra distinta”, por lo general, esta experiencia será la que requiera de más gadgets. Gafas, auriculares, mandos, sensores de movimiento…
Neo, mientras está atrapado en las torres bio-eléctricas de 01, con su mente conectada a la Matrix, vivía en un ejemplo absoluto de Realidad Virtual inmersiva.
Los cerebros en cubetas descritos por Hilary Putnam, que se preguntan cómo pueden saber que el mundo que sienten es real, y que no son, por ejemplo, cerebros en cubetas conectados a sensores, son otro ejemplo de una experiencia absoluta de Realidad Virtual inmersiva.
Los asistentes al Mobile World Congress de 2016, atendiendo a sus gafas, mientras Mark Zuckerberg, creador de Facebook, caminaba a su lado en “el mundo real” sin que estos lo reconocieran, es otro ejemplo, más cercano, de realidad Virtual Inmersiva.
  • Realidad Virtual semi-inmersiva:
Es poco común. Se trata de experiencias de realidad virtual que no prescinden del lugar físico durante la recreación, es decir, “no viajas a un entorno físico diferente” (como por ejemplo, harías al ponerte las gafas en tu habitación, y aparecer en las cuevas de Altamira), si no que, aprovechando el lugar físico en que te encuentras, y sin obviarlo, se recrea una situación de Realidad Virtual. ¿Conoces la serie Black Mirror?, en el capítulo “Quince millones de méritos” (el del chico que pedalea y pedalea en una bicicleta), el protagonista vive en su habitación una constante experiencia de realidad virtual semi-inmersiva.
  • Realidad Virtual no inmersiva:
Es la más común, y muy probablemente no ha pasado mucho tiempo desde tu última vez en una experiencia de Realidad Virtual no inmersiva. ¿Has jugado algún videojuego hace poco?, ¿has visitado algún mundo que “no estaba allí”, a través de algún dispositivo?, ¿has visto algún documental que haya traído la sabana africana a tu salón a través de una pantalla?
Nuestra experiencia con la realidad virtual es tan común que empieza a resultar complicado discernir una realidad “virtual” separada de la realidad “común”.

Gadgets necesarios. Las gafas de Realidad Virtual.

El trabajo con la Realidad Virtual es, como vemos, más habitual de lo que pensamos a priori, y no necesariamente ha de darse de forma inmersiva.
Es decir, para trabajar con Realidad Virtual, no es imprescindible contar con unas gafas, pero si decides hacerlo de manera inmersiva, usar unas gafas de Realidad Virtual probablemente sea muy recomendable.
Ahora bien, ¿qué modelos de gafas existen?, ¿cuál me interesa a mí?
En el mercado hay muchos modelos de gafas, es cierto, pero que no cunda el pánico. Podemos dividirlos en dos categorías. Aquellos modelos que cuentan con una pantalla integrada (Oculus Rift, PlayStation VR…), y aquellos que requieren de un teléfono para funcionar.
Por su accesibilidad (sobre todo a nivel económico), vamos a centrarnos en aquellos modelos que funcionan combinándolos con dispositivos móviles.
Es fácil encontrar distintos modelos de gafas de realidad virtual en el mercado que utilicen dispositivos móviles para funcionar, por ejemplo;
– Google DayDream View (sólo en EEUU)

Realidad Virtual “Low Cost”

Existe otra forma muy interesante de acercarse al mundo de la realidad virtual. Son las CardBoard, de Google.
Si lo que nos interesa es convertir nuestro dispositivo móvil en una pantalla que reproduzca contenido de VR, sin software específico, podemos apañarnos con las CardBoard, unas gafas de cartón tan asequibles, que incluso podemos descargar la plantilla y fabricarlas nosotros/as mismos/as.
Si te interesa esta idea, puedes encontrar muchos modelos de este tipo de gafas, muchas tiendas online venden incluso armazones de plástico, para no depender de la fragilidad del cartón. Esta es una buena opción si nos interesa visualizar contenido en 360º, tanto generado por otras personas, como generado por nosotros/as mismos/as.
Foto de cabecera | Ian Schneider en Unsplash
FUENTE:   Conecta 13

miércoles, 21 de febrero de 2018

Francesco Tonucci: “Sólo los buenos maestros podrán salvar la escuela”

Francesco Tonucci: “Sólo los buenos maestros podrán salvar la escuela”

Francesco-Tonucci
Firme defensor de dar voz a los niños, Francesco Tonucci, considera que la escuela debe ser un lugar donde cada uno de ellos pueda conocerse a sí mismo y desarrollarse. ¿Deberes, sí o no? El psicopedagogo, pensador y dibujante lo tiene claro: no, sobre todo en Primaria.

¿Qué cambiaría en la forma de educar que tienen las escuelas actuales?

Casi todo. Desde mi punto de vista, la escuela conserva hoy en día una naturaleza que parecía normal en los años de mi infancia, en los 50, aunque en aquella época, cuando llegabas a 5º de Primaria, con 11 años, debías decidir si elegías entre Secundaria (para continuar luego con la Universidad) o formación profesional. Con la reforma de 1962 se consiguió una gran mejora y un gran cambio democrático al aumentar la edad de la educación obligatoria hasta los 14 años. ¿Qué pasó? Que la escuela que era para unos pocos se ofreció a todos y sin ningún cambio; se cerró la formación profesional que tenía aspectos muy interesantes, como talleres y laboratorios. Y, claro, ofreciendo a todos lo que se había preparado para unos pocos, la mayoría fracasó; lo hicieron los estudiantes de las clases sociales más bajas y así seguimos. De esta forma, la escuela no consigue su resultado fundamental que es equilibrar las desigualdades de nacimiento. La escuela debería reflexionar sobre ‘cómo puedo ser para todos’ y reconocer la existencia de distintas inteligencias, para ofrecer diferentes lenguajes.

¿Debería enseñarse ‘algo más’ que las materias contempladas en el currículo?

Francesco Tonucci - entrevista
Claro que sí. En una poesía de un gran amigo y maestro como fue Loris Malaguzzi, el ‘padre’ y director de las escuelas infantiles Reggio Emilia, explica que los niños tienen 100 lenguas, 100 manos, 100 maneras de conocer, de jugar, de soñar… Tienen 100 lenguajes, pero les roban 99. ¿Quién lo hace? Muchos, incluidas las escuelas. ¿Cómo? Proponiendo poco, sólo tres o cuatro y nada más. Es decir, los alumnos que sacan buenas notas en Lengua, Matemáticas y Ciencias seguro que ‘salen adelante’, pero qué pasa con los que nacieron bailarines, investigadores, músicos, periodistas, artesanos… Para ellos la escuela no existe. Esto no es una escuela para todos, sólo para unos pocos.

Creo que los colegios del siglo XXI deben ser lugares donde cada uno pueda reconocerse y pueda desarrollarse, donde cada uno encuentre lo suyo, porque propone un amplio abanico de lenguajes. En mi caso, por ejemplo, nací dibujante, artista, y la escuela nunca se preocupó de eso.
Obtenía un 10 en Dibujo y un 4 en Matemáticas y siempre tenía miedo de que me suspendieran. No me sirvió ser el mejor en Dibujo y estoy convencido de que si se hubiese reconocido mi competencia, mi capacidad en esta materia, seguramente mejorase en Matemáticas, por orgullo.

¿Deberes sí o no?

No, en absoluto, sobre todo en el caso de Primaria. Me parecen un abuso y una equivocación. Son una equivocación porque los niños que más saben, los más capaces son los que normalmente tienen una madre o un padre que les puede ayudar u orientar y llegarán al día siguiente con los deberes hechos, y han aprendido algo.
Pero pensemos en el niño que tiene problemas escolares, con numerosas lagunas; cuando llegue a casa es posible que no tenga a nadie a quién recurrir, a veces físicamente, a veces porque los padres tienen menos conocimientos que sus hijos porque son de clase social baja; es decir llegará a la escuela sin haber hecho los deberes o mal hechos. De este modo, la diferencia que hay entre estos dos niños ha aumentado un poco en vez de reducirse.
Creo que los deberes, que son los ejercicios para recuperar lagunas o para fortalecer conocimientos, y que son necesarios deben ponerse dentro del horario escolar con la garantía de la presencia de un maestro que es el único que sabe lo que necesita cada uno de sus alumnos. Es inaceptable que la escuela pida a las familias que ayuden a sus hijos a recuperar cosas que ella misma no ha sabido ofrecer. Debe asumir su responsabilidad. Y son un abuso, porque desde hace cerca de 30 años hay una Convención sobre los Derechos del Niño —España fue uno de los primeros países en adherirse, en 1990— en el que hay dos artículos al respecto: el 28, que indica que los niños tienen derecho a la Educación y el 31, que lo tienen también para el tiempo libre y el juego, por lo que son dos competencias diferentes y con la misma importancia. De hecho, la investigación científica demuestra que el juego vale tanto como estudiar. Si las mañanas ‘son’ de la escuela, las tardes, el fin de semana y las vacaciones son de los niños, y que ellos lo administren como quieran.

Esto es un pequeño extracto de la entrevista de 6 páginas publicada en el nº 29 de la Revista Educación 3.0 impresa, correspondiente a invierno 2018.

Francesco Tonucci
Para poder leerlo al completo, junto con el reportaje sobre Pedagogías del siglo XXI, un reportaje sobre tecnología para incluir o integrar o como fomentar el espíritu emprendedor desde la escuela, es necesario suscribirse a la edición impresa.
Podéis hacerlo como centro o como particular llamando al teléfono 91 547 00 95 o a través de la página web. ¡Aprovecha ahora el 20% de descuento hasta el 28 de febrero!

A continuación puedes el avance de contenidos de la revista impresa:

https://youtu.be/2dyhl5TilXc

FUENTE : EDUCACIÓN 3.0

lunes, 19 de febrero de 2018

5 cuentos para trabajar el acoso escolar en el aula

5 cuentos para trabajar el acoso escolar en el aula

Laura Borao Moreno
Profesora de Secundaria desde hace 15 años, imparto la asignatura de “Valencià: Llengua i literatura”. Autora de la Princesa d’Or (Tabarca, 2015) y de artículos sobre Flipped Classroom. Desde septiembre 2016 le doy forma a www.lauraborao.com


Cuando salta alguna noticia en los medios de comunicación sobre algún caso de acoso escolar, yo, como parte implicada dentro del engranaje educativo, me siento responsable porque sé que la violencia (en todos los niveles) convive entre nosotros.  Cualquier insulto, desprecio o empujón hay que prestarle atención, aunque pensemos que “son cosas de niños”, “ya son mayores y pueden solucionarlo ellos”, que también. Pero, siendo un tema tan delicado y que cada uno de nuestros alumnos lo gestiona de diferentes maneras, debemos estar pendientes, aunque sea en la lejanía… Observando antes de actuar. Aunque la mejor solución es la prevención, no siempre es fácil.
image1 (1)
Desgraciadamente, no siempre somos conocedores de este tipo de situaciones, dolorosas para muchos de nuestros alumnos, y que, aunque lo hayan intentado, no saben cómo salir de ella. No saben pedir ayuda.
Según un estudio sobre acoso escolar realizado por CEAPA , el profesorado da la noticia a las familias en uno de cada diez casos de acoso. Seguramente porque el alumno acosado mantenga “la ley de silencio” por miedo a peores represalias por contar lo que le está pasando (el conocido internacionalmente, “chivato”). O porque tenga más confianza con sus padres o… Podríamos tener tantas razones como alumnos, pero no nos podemos olvidar que son nuestra responsabilidad y somos su guía.
En este mismo estudio, llama la atención que el 44’38% de los padres no le dan importancia al acoso escolar porque piensan que siempre ha habido y que es parte del crecimiento personal. En muchos de los casos, cuando se disponen a actuar, es tarde para una fácil solución.
Señales como que ya no sonrían, no quieran ir al colegio, pongan excusas como estar enfermo, se escondan por ser diferentes, descienda su rendimiento académico o demuestren cambios de comportamiento, pueden marcar que están sufriendo algún tipo de acoso. No quieren ser insultados, marginados o agredidos y, sin olvidarnos de que son niños, no saben cómo gestionarlo, pueden dar una mala contestación, unas risas fuera de lugar, muestras de poca sensibilidad ante un acontecimiento triste…
Por supuesto, es necesaria una labor conjunta entre las familias y el centro educativo para una convivencia sana, propiciando un ambiente tranquilo entre compañeros. Tanto el ambiente del colegio como el de la familia deben ser generadores de comportamientos sociales y crear un clima sano para estos.
La falta de respeto, la humillación, la intimidación o la carencia de valores pueden provocar un clima de violencia y son características esenciales del agresor.
Por esta razón, hay que valorar la posibilidad de trabajar en el aula el acoso escolar a través de cinco cuentos que les haga empatizar, respetar y valorar a cada uno de sus compañeros. Darles la valentía necesaria para afrontar este tipo de situaciones y no guardar silencio ni emplear la fuerza como solución al problema. A través de las vivencias de los personajes de estos cuentos pueden llegar a ser conscientes de lo que realmente ocurre a su alrededor y así poder encontrar una posible solución.
Las actividades propuestas para los cinco cuentos pueden ser intercambiables ya que la parte más importante es la reflexión que hagan sobre cada historia: el valor de la amistad, los cambios que se producen en la adolescencia, el no dar por hecho, ponerse en el lugar del otro, respetar a las personas y a uno mismo, la defensa de la no violencia, el daño que hacen las burlas, las malas influencias, etc.
  1. Donde empieza todoEste cuento nos introduce el tema del acoso, los diferentes roles que adoptan los alumnos, como el querer pertenecer a un grupo hace tomar malas decisiones, el odio o el miedo que llevan dentro, lo difícil que es pedir ayuda, etc. Habla de la amistad, de los cambios con la llegada de la adolescencia, la importancia del respeto y ponerse en el lugar del otro… Para poder trabajar este primer cuento, propongo una lectura reflexiva y posterior investigación sobre el acoso escolar ya que, en ocasiones, nuestros alumnos desconocen los diferentes papeles que existen en una situación de este tipo.
  2. Las cenizas de la envidiaEsta historia habla de no desistir, del esfuerzo que conlleva cumplir tus sueños, de la amistad y de la envidia. Ideal para trabajar la empatía, el respeto, las decepciones, el acoso y los posibles peligros del mal uso de las tecnologías/RRSS. Para reflexionar sobre lo que le pasa a la protagonista podría realizarse un debate en clase a partir de unas preguntas guía que les ayuden a respetar a los compañeros, a ponerse en el lugar del otro, etc.
  3. Por los pelosLa amistad, el compañerismo, el valor de la familia, cómo afrontar la enfermedad, la responsabilidad, la empatía, el respeto, los prejuicios y la lealtad son algunos de los temas tratados en este cuento. Para que los alumnos sean conscientes de las vivencias de los protagonistas, se puede trabajar con una lectura reflexiva y una posterior dramatización de la historia adaptada por ellos.
  4. Vergonzoso silencioEste cuento habla de la amistad, de los reencuentros, de ser consciente del daño que se puede hacer guardando silencio, el acoso, la vergüenza, el miedo, la impotencia, la rabia o la culpabilidad. Para trabajar los diferentes puntos de vista de los diferentes protagonistas y entender los roles de los personajes, se podría, por grupos, crear un cómicCada equipo lo elaboraría poniéndose en la piel de un personaje principal distinto. Finalmente se intercambiarían los cómics para que conocieran los diferentes puntos de vista que han realizado sus compañeros.
  5. Hoy vencemos a los monstruosEn esta ocasión, el relato nos abre el corazón tratando la diversidad, la ternura, el respeto, la empatía, la familia, la valentía; pero también, las burlas, el acoso, el miedo o el silencio, por ejemplo. Una buena actividad, después de una lectura reflexiva, sería trabajar en parejas y decidir un final alternativo al que se narra en la historia, con el objetivo de trabajar estos temas en clase y que se den cuenta de las dificultades añadidas que tienen que soportar los alumnos que son diferentes al resto.

FUENTE:  Tiching Blog