lunes, 7 de noviembre de 2016

¿ES LA EDUCACIÓN LA LLAVE QUE ABRE TODAS LAS PUERTAS?

¿ES LA EDUCACIÓN LA LLAVE QUE ABRE TODAS LAS PUERTAS?

domingo, 6 de noviembre de 2016
Dicen que la educación es la llave que abre todas las puertas...
La educación que ofrecemos en la mayoría de las aulas de nuestros centros escolares se basa en la creencia errónea de que se puede enseñar lo mismo a todos los alumnos y alumnas, de la misma forma y con el mismo grado de exigencia.

Esto es así porque entendemos la educación académica como un proceso de selección "natural" de los más capaces, excluyendo a los menos capaces. ¡No se puede tener una visión más inadecuada de los que es la educación escolar!

Imaginemos, como suele ser habitual, que la educación es una llave. La creencia más extendida es que existe una llave maestra capaz de abrir la puerta del aprendizaje a todos los alumnos. No deja de ser curioso que este tipo de llave se conozca como "maestra", la misma palabra que designa a las personas que enseñan en un aula... 

Pero el día a día en la escuela se empeña en demostrar que esto no así, que no existe una única llave. Cada alumno y alumna necesita una llave distinta para abrir su puerta del aprendizaje. A cada uno debe se le debe ofrecer la llave adecuada para su tipo de cerradura (llámese inteligencias múltiples, talento, habilidad...).

Al utilizar distintas llaves (al personalizar el aprendizaje) se pretende que cada alumno desarrolle al máximo su potencial, no que se enseñen mínimos para que todos puedan alcanzarlos. Se trata de que aquellos que pueden aprender más deprisa y llegar más lejos puedan hacerlo. Dicen que en cada aula hay algún alumno de altas capacidades... suelen ser ignorados sistemáticamente permitiendo que se aburran, cuando debería posibilitarse que aprendieran a su ritmo y llegaran tan lejos como pudieran.

Ya he dicho en otras ocasiones que la escuela no puede excluir, ni seleccionar, ni limitar. Todo lo contrario, la escuela debe ser inclusiva y potenciar al máximo los talentos de cada alumno. Puede y debe hacerse.

En las escuelas que enseñan de ese modo se produce un efecto muy curioso: al sonar el aviso de que la clase ha finalizado, los alumnos no salen corriendo despavoridos, sino que, en ocasiones, hay que insistir en que deben dejar la tarea que están haciendo. Y eso demuestra que se puede aprender trabajando intensamente sin necesidad de que ello supongo un sacrificio.

Para finalizar quisiera recordar que el post que estás leyendo está publicado en un blog de reflexión educativa, donde no se pretende ofrecer recetas para aplicar en el aula. La pretensión es que quien lo lea dedique un tiempo a pensar en su manera de afrontar las clases y que decida por sí mismo qué es lo mejor para sus alumnos y alumnas.

TOMADO DEL BLOG DE SALVAROJ

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