sábado, 9 de julio de 2016

«Muchos niños son brillantes aunque sus notas digan lo contrario»


Entrevista con Nora Rodríguez, pedagoga y autora de «Neuroeducación para padres
«Educar implica más que nunca informarse, saber, conocer y observar.Nuestro deber como padres es el de educar a nuestros hijos para que sean la mejor versión de sí mismos. Entonces, si está demostrado que niños y adolescentes aprenden mucho más fácilmente cuando los padres tienen un puñado de conocimientos fáciles de recordar sobre cómo funciona el cerebro... ¿Por qué no aprovechar todo lo que se sabe del mismo?», se pregunta la pedagoga Nora Rodríguez, autora de «Neuroeducación para padres» (Ediciones B). Ella escribió este libro con la firme intención de ayudar a que las familias entiendan cómo funciona el cerebro de los más pequeños de la casa.
—¿Qué es lo más importante que deben saber los padres sobre el cerebro de sus hijos?
—Que no hay recetas mágicas. Y que si cada familia es diferente, cada niño no sólo tendrá un diseño del cerebro diferente sino que aprenderá a partir de sus propios recursos. Creo que es una época importante en cuanto al protagonismo educativo de los padres, que deben aprovecharse de las increíbles investigaciones que aporta cada poco la ciencia. También deben ser conscientes de que los colegios aún no logran adaptarse al cambio educativo, por lo tanto son ellos los que, participando junto con sus hijos de un movimiento educativo mundial, pueden empezar a modificar su modo de enseñar.
—Usted habla de periodos de aprendizaje. Quizás por desconocimiento, les enseñamos cosas en momentos que no corresponden con su edad.
—Los aprendizajes que ocurren muchos antes de que estén preparados para ello dañan la autoestima y generan altos niveles de estrés. Esto a la vez se convierte en un modo de entender el aprendizaje con dolor, un dolor emocional que impide avanzar. Hoy la pedagogía actual sustituye esto con nuevos recursos, como por ejemplo, saber cuál es la mejor edad para aprender ciertas cosas.
Ayudamos a los padres a que conozcan el potencial del hijo. Por eso si los progenitores aprenden un poco más sobre la memoria a corto y a largo plazo o sobre la atención, pueden ayudar a su hijo a organizar mejor sus deberes.
Pongamos un ejemplo sobre el tiempo de atención de un niño: este deber ser su edad más «2», lo que significa que si un niño tiene siete años, sólo puede mantener atención sostenida durante 9 minutos aproximadamente. El cerebro se cansa, y debe hacer recreos cerebrales, como bailar, jugar, cantar…
—Dice usted que los niños menores de 14 años pasan demasiadas horas solos en España, y esto es nefasto para su cerebro.
—Los seres humanos somos ante todo seres sociales, necesitamos estar con otros para funcionar bien. Por lo tanto es muy importante reducir las horas que los hijos pasan en la habitación frente a una pantalla. Y también ¡fuera la moda de «no sales de tu habitación hasta que acabes las cuentas»! Un cerebro aislado no aprende.
Como alternativa a esto puede ser de gran ayuda acudir a ciertos actos culturales, abiertos para todos, al que pueden acudir niños y adolescentes. También puede funcionar el voluntariado en familia o por grupos.
Pero hay más cosas que los padres pueden aprender respecto de cómo educar la inteligencia social de sus hijos desde que estos son pequeños: dejando de promover los premios materiales a los niños cuando hacen algo desinteresadamente por otra persona. Porque el cerebro no entiende de premio material, y sí de premios emocionales, como cuando lo que se le devuelve es una sonrisa, o un reconocimiento a través de un gesto, como pueda ser abrazo.
—¿Cómo pueden colaborar la madre y el padre en la arquitectura del cerebro de un bebé recién llegado a casa?
—Cada vez que la madre le habla a su bebé, cuando atiende sus necesidades, cada vez que le sonríe, le mira a los ojos, lo acuna, lo protege, diminutas ráfagas de electricidad se disparan en el cerebro del hijo, espoleadas por el flujo de experiencias sensoriales. Esto demuestra que la madre colabora y modela activamente.
Empatizando con los estados del pequeño, contándole lo que ocurre en su entorno a modo de comunicación aunque no entiendan lo que se dice, contándole sobre lo que hacen o dónde viven… Hoy la mayoría de los padres saben que el ambiente emocional esculpe el cerebro del niño.
—Habilidades, talentos… ¿cuál es la diferencia? Usted dice que no es extraño que los padres se confundan.
—Las habilidades se refieren a una capacidad para hacer algo bien, los talentos revelan cuán bien puedo hacerlo, con cuánta frecuencia, pasión, y poco desgaste de energía. Los niños tienen muchas habilidades y más de un talento, generalmente varios, y no son complicados de ver si se exponen a condiciones adecuadas.
—Los padres que quieran potenciar las habilidades para que salgan a la luz los talentos, ¿qué tienen que hacer?
—Poner al alcance de los hijos experiencias y problemas cotidianos.Pueden por ejemplo mostrarles el tamaño de una caja de zapatos y preguntarles si creen que se pueden guardar ahí X cantidad de objetos, y dejar que luego experimenten. De este modo les ayudan a percibir sus capacidades naturales, van a permitirles sentirse satisfechos y exitosos pero, fundamentalmente, plenos interiormente.
Porque a medida que descubran sus habilidades, averiguarán también aquello que les causa verdadero deleite y placer. La verdadera llama que enciende la motivación proviene del talento, de aquello que te hace brillar. En este sentido:¡muchos niños son brillantes aunque sus notas escolares digan lo contrario!
—Dice usted que la creatividad hace felices a los niños y que por esto mismo los padres tenemos que tener mucho cuidado con no bloquear su capacidad creativa. ¿Cómo no caer en el error?
—En efecto. Los bloqueadores de creatividad varían en cada etapa pero hay algunos muy claros. Por ejemplo, cuando impedimos la exploración de los límites, según corresponde a cada edad. O cuando les negamos que estén con otros niños de su edad, o que no realicen actividades al aire libre al menos una vez al día. También es un error interrumpirles en los momentos de juego en solitario, o cuando están atentos a algo que despierta su curiosidad. Las interrupciones provocan frustración y esta, no permite que se relajen a su propio ritmo.
Por ejemplo, cuando los padres llevan a un niño de paseo y se queda extasiado viendo una hormiga, o una mariposa, o cuando van a un museo y le obligan a ver todo lo que hay allí sin que él se tome el tiempo para observar y disfrutar quedándose el tiempo que desee frente a lo que le agrada. Esto transmite la idea de que lo que está haciendo no es importante para el adulto.
Otro error tremendo es presionarles psicológicamente con comparaciones con hermanos, porque el otro baila mejor, lee más rápido, toca mejor un instrumento… O vigilarle. Cuando un niño se da cuenta de que es observado por padres o profesores el impulso creativo y el deseo de probar y arriesgarse se apaga y se esconde.
—¿Qué consejos nos da para estas vacaciones?
—Que no estudien ni hagan deberes de vacaciones mientras están solos encerrados en su habitación. En especial si son pequeños, necesitan de la cercanía del padre o la madre (no necesariamente para ayudarle en su tarea si sabe cómo hacerla). Los deberes en vacaciones son necesarios porque los aprendizajes tienen que instalarse en la memoria a largo plazo (y mantenerse) pero eso no significa que los niños deban estar encerrados sin contacto con amigos durante tardes enteras. Al contrario, es bueno estudiar con gente ya que una buena conexión con los demás mejora notablemente el aprendizaje cognitivo.
También es recomendable hacerles ver que puedenaplicar a la realidad lo que ya saben. Por ejemplo, contando la vuelta de las compras mientras aprovechamos para jugar con ellos a «qué hubiera pasado si… te hubiera dado dos monedas de 0,50 céntimos menos?».
—¿Qué es lo que todo estudiante necesita saber para la educación del siglo XXI, según usted?
—Que tiene que dormir bien, porque el cerebro se recarga durante el sueño. Y que tiene que estudiar dando un sentido; separando por etapas lo que tiene que aprender. También que deben mantenerse relajados, e incluir el movimiento en el aprendizaje (por ejemplo, a la hora de memorizar las tablas de multiplicar). Cada vez que le dicen a un niño «no te muevas, estudia», el cerebro aprende peor, o no aprende. De hecho una de la razones de la evolución del cerebro es el movimiento. En esta línea también hay que recordar que es ideal el ejercicio físico antes y después de un aprendizaje, porque se incrementa el oxígeno en la sangre, mejorando la motivación. Y porque se aprende con todo el sistema nervioso, con el tubo digestivo, con los músculos, y con las vísceras.
—Ahora se empieza ver a la adolescencia como una oportunidad evolutiva, más que como una época difícil y compleja. ¿Está de acuerdo?
—Claro que sí. Resulta sorprendente y hasta incomprensible que aún se siga hablando de «la edad del pavo» en tono desesperanzador, cuando hoy sabemos que los cambios que se producen en el cerebro entre los trece y los veinte años en ningún caso disminuyen las capacidades ni hacen que los adolescentes sean peores que los niños o los adultos. Sus capacidades son iguales que las de un cerebro adulto, con la única diferencia de que están preparándose para lo que serán sus logros en la vida.
Lo que los adultos llaman «hacer tonterías» se debe esencialmente al desarrollo lento y desigual del cerebro en esta etapa, que se produce por lo que ha denominado «torpeza neuronal». Es un error pensar que son inmaduros, porque eso es compararlo con el cerebro adulto. En su lugar habría que pensar que se trata de personas jóvenes sensibles y adaptables, que se están preparando para la complicada tarea de alejarse del hogar, y enfrentarse con más adaptabilidad al mundo social que les espera. ¿Por qué no valorar las cualidades propias de la adolescencia más que considerarles un problema? La adolescencia es la etapa de mayor adaptabilidad del ser humano.
—Para terminar, hay un epígrafe del libro que se pregunta cómo pueden saber si los padres van por buen camino.
—Es fácil. Si tu hijo se siente feliz de ser como es, pero con una felicidad que no pasa por el consumismo sino por aquello que le hace verdaderamente bien, si tiene amigos, sabe preguntarse y preguntar, si sabe darse respuestas, comparte, sabe volver a su interioridad por unos minutos... pues entonces vamos por buen camino. Está encontrando atajos para ser la mejor versión de sí mismo.
TOMADO DEL BLOG ABC FAMILIA-EDUCACIÓN COMPARTIDO POR PAPER.LI

jueves, 7 de julio de 2016

¡La ciencia con ritmo y un poco de humor se asimila mejor!


Licenciado en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid, actualmente ejerzo como profesor de secundaria de Biología y Química en un colegio bilingüe eslovaco-español en Trstená (Eslovaquia). Propietario del canal Julinkyvideos

¿Quién me iba a decir a mí, cuando vine a Eslovaquia, que iba a terminar haciendo estos vídeos didácticos y de divulgación? Sí, han leído bien, he escrito “Eslovaquia”, pues efectivamente aquí ejerzo como profesor en el Gymnázium Martina Hattalu, un colegio de enseñanza secundaria de un pueblo situado al norte del país. Participo en un programa bilingüe eslovaco-español, por lo que mis estudiantes reciben clases en ambos idiomas de todas las materias, tanto de letras como de ciencias. De este modo, yo enseño biología y química en castellano.Videos divertidos ciencia | TichingEl pueblo sobre el que escribo se llama Trstená y no es demasiado grande. Así que, además de salir a la montaña y otras actividades en la naturaleza, no hay mucho que hacer por aquí y a veces no es fácil encontrar formas de llenar el tiempo libre. Si a eso le añadimos que siempre pienso en las dificultades que tienen mis alumnos eslovacos para entender y aprender las materias de ciencia en una lengua que no es la suya, entonces se pueden entender razonablemente bien los motivos por los que comencé a hacer estos vídeos.
En un primer momento, quise aprovechar mis conocimientos musicales para componer una canción útil para mis estudiantes, que abarcase los contenidos explicados en clase y que fuese, a la vez, divertida. Después, aprendí a hacer animaciones de un modo autodidacta e hice un vídeo para la mencionada canción. Y así nació “Soy esa bacteria que vive en tu intestino”, un videoclip en el que una bacteria intestinal, al ritmo del rap, explica las bases de estos microorganismos. Usé el recurso durante mis clases y me di cuenta de que los alumnos, además de pasar un buen rato, aprendían muy bien los contenidos. Pero lo más sorprendente fue que profesores y estudiantes de casi todos los países de habla hispana me escribían felicitándome y contándome lo útil que les resultaba mi trabajo en el aula. Una estudiante, por ejemplo, me envío un vídeo en el que ella, a modo de karaoke, cantaba la canción en su ceremonia de graduación y una profesora, por otro lado, me comentó que el tema se había convertido en el “himno” de la clase y que sus estudiantes la coreaban en el autobús durante las excursiones.

Anécdotas de este tipo hubo muchas, lo que me motivó a realizar un segundo vídeo titulado “El rock de los espermatozoides y el óvulo”. En éste, una banda de rock compuesta por espermatozoides toca para el óvulo y aprovecha para explicar algunos conceptos y contenidos sobre la fecundación humana. Nuevamente el trabajo gustó mucho,  tanto a profesores como a estudiantes de diversos países,  y recibí algunos comentarios que me emocionaron bastante. Alguien, por ejemplo, me escribió: “antes la biología me hacía llorar, ahora me hace reír”
Y con todo esto seguí elaborando vídeos y compuse temas como “El techno-reggaetón de los órganos del cuerpo humano” o “La evolución de la vida en La Tierra en 1 minuto” pero pronto me di cuenta que quería extender mi trabajo a todas las ciencias y no restringirlo sólo a la biología. Así, decidí parodiar una situación muy frecuente en los institutos, el miedo a los exámenes de matemáticas, y compuse un videoclip de terror con título “¡Oh no! ¡Examen de mates!”. El trabajo, que tenía menos contenido didáctico que los anteriores, también encantó a los estudiantes, los cuales se sentían orgullosos y se divertían al entender los chistes de tan complicada materia.
Asimismo, también comencé a hacer vídeos musicales sin letra que fuesen aptos para cualquier estudiante independientemente del país o de la lengua hablada. De este modo,  realicé “Los 6 reinos de la vida en 90 segundos”, obra que resume a grandes rasgos la evolución biológica y que utilizo cuando explico a los alumnos más jóvenes la controvertida clasificación de los seres vivos en reinos.
Quiero terminar aclarando que considero que este proyecto no ha hecho más que empezar y que lo que aprendo ahora con los vídeos que realizo me servirá para mejorar los contenidos de los siguientes. Como persona, me divierte hacer lo que hago y, como profesor, me enorgullece saber que mi trabajo es de utilidad para otros profesores y estudiantes. Me gusta la ciencia y me gusta la docencia, y me encanta ver que ambas pueden combinarse con un poco de música y unas risas. Realmente creo que “la ciencia con ritmo y un poco de humor se asimila mejor”
TOMADO DE TICHING BLOG

¿Eres un docente boomerang? Descúbrelo en este artículo


¿Eres un docente boomerang? Descúbrelo en este artículo

2Docente Boomerang. El artículo de hoy no hubiera sido posible sin la lectura de un libro que me ha atrapado desde la primera página. Se trata del libro escrito por Teresa Baró y que se titula Manual de la comunicación personal de éxito.
En este manual Teresa habla de las actitudes boomerang, es decir, aquellas personas que a causa de determinadas actitudes provocan cierto rechazo en un determinado entorno o propician el fracaso de una relación.
Pues bien, mi intención es trasladar las cuatro actitudes boomerang que define la autora del libro y relacionarlas con la relación que un docente puede tener con sus alumnos.
¿Listo para conocer qué entiendo por docente boomerang? ¿Preparado par adescubrir qué cuatro actitudes provocan el rechazo de tus alumnos? Si es así, te invito a que me acompañes en la lectura de este artículo que creo que te puede ser de mucha utilidad.

Actitudes boomerang. ¿Qué aleja a un docente de sus alumnos?

Permíteme que cite un fragmento del libro de Teresa. El fragmento en cuestión reza así:
Conectar con una persona tiene su importancia para nuestro futuro. Y no conectar también. Los contactos desempeñan un papel determinante en la vida de cualquier persona. Cada vez que conocemos a alguien se nos abre un mundo de posibilidades, se abre una puerta, que abrirá otra y esta a su vez abrirá otras. (…) Lo que consideramos vida social nos brida la oportunidad de acceder a los demás,  sus experiencias, sus conocimientos, su forma de ver la vida y sus emociones.” (pág. 23)
Experiencias, conocimientos, forma de vida y emociones. ¡Casi nada! Al leer este fragmento uno se da cuenta del valor que cada persona, del valor que cada alumno puede aportar.
Porque todas las personas son por ellas mismas un universo extraordinario. Un universo que en el caso de los alumnos muchas veces no nos molestamos en explorar por distintas razones, tal vez la más frecuente sea la falta de tiempo.
Pero, junto con la falta de tiempo, también añadiría uno de los males endémicos de mi profesión, que es también la tuya: elsíndrome del experto. Pero,
¿qué es el síndrome del experto?
El síndrome del experto viene a ser la incapacidad de un docente de creer que puede aprender de las personas que tiene en su entorno, especialmente de sus alumnos.
La escuela tradicional, es decir, la escuela que entiende la educación desde un Yo hablo, tú escuchas (callas), desde la unidireccionalidad del mensaje, promueve en cierta manera este síndrome o, lo que es lo mismo, las cuatro actitudes boomerang que Teresa  Baró cita en su libro.

Docente boomerang. Las cuatro actitudes que te alejan de tus alumnos.

Las cuatro actitudes que cita el libro son las siguientes:
1. Actitud negativa
Algunas expresiones que reflejan esta actitud en un docente serían:
  • Esta clase es un desastre. No hay nada que hacer.
  • Estos alumnos no respetan nada.
  • Este curso será un desastre, ya lo veo venir.
  • Los alumnos me tienen manía.
  • Todos los alumnos me hacen enfadar.
  • ¿Qué quieres que haga? Si no hay nada que hacer.
  • Nunca tengo suerte con los grupos que me asignan.
  • Si estoy de mal humor, es por culpa de lo mal que se portan en clase.
¿Cómo se refleja esta actitud desde el punto de vista no verbal?
  • Rostro de preocupación, enfado, desinterés o menosprecio.
  • Cuerpo con una clara tendencia hacia el cierre, la apatía y el cansancio.
  • Resoplidos, chasquidos con la lengua y suspiros.
Qué hacer si caes en una actitud negativa.
Teresa propone en este sentido una expresión que me ha gustado mucho y que denomina entrar en una nueva rueda. Las propuestas que propone son realmente sencillas y creo que a corto plazo pueden propiciar el cambio.
2. Actitud defensiva.
Las personas y, en este sentido los docentes, no somos una excepción. Tenemos activado lo que Teresa llama un mecanismo de alerta ante lo posibles ataques de los demás. De hecho, defenderse es tan lícito como necesario en ocasiones.
El problema surge cuando como docente entras en el aula y tienes la percepción de que estás rodeado de peligros, es decir, de que tus alumnos son malos, que continuamente te están juzgando y evaluando, que te critican a todas horas e incluso que les encanta ridiculizarte.
En ese momento es cuando aparece la necesidad de protegerse y, automáticamente, se adopta una actitud cerrada e incluso en determinadas situaciones, agresiva.
El docente que mantiene una actitud defensiva acaba por recelar de todo y de todos sus alumnos. Es incapaz de estar relajado y difícilmente será capaz de abrirse.
Aquí tienes algunas expresiones que creo que reflejan esa actitud a la defensiva:
  • ¿Por qué me miras así?
  • Si, ya sé lo que me vais a decir.
  • ¿Qué pasa, no te gusta cómo explico?
Cuando este tipo de expresiones se convierten en una constante en el aula es cuando la relación con tus alumnos más deteriorada se vuelve.
¿Y cómo reacciona el cuerpo de un docente a la defensiva?
  • El docente mantiene una voluntad de estar lejos del alumno.
  • Pone barreras como, por ejemplo, la mesa del profesor.
  • Habla con los brazos cruzados.
  • Sostiene algún objeto delante del tronco.
  • Mantiene el cuerpo rígido.
  • Tiene movimientos bruscos y rápidos.
¿Qué otro problema supone una actitud a la defensiva?
Teresa apunta a algo que me parece muy interesante y es que
estar a la defensiva impide la escucha activa
¡Me ha encantado esta reflexión! Si quieres ver ejemplos de escucha activa en el cine, te remito a este enlace.
3. Actitud de soberbia.
Docentes que se adoran a sí mismos, que aprueban todo lo que hacen. Es más, se vanaglorian de ello. Docentes que se sienten el centro de todo.
Aquí van algunos síntomas:
  • Siempre tienen la necesidad de demostrar algo a sus alumnos.
  • Presumen conscientemente de lo que les hace superiores como, por ejemplo, el conocimiento de su materia.
  • Siempre hablan desde el “yo”.
  • No aceptan las críticas.
  • Tienen dificultades a la hora de pedir perdón.
  • Carecen, por lo general, de empatía.
Sobre este tipo de personas, Teresa insiste en que debemos tener cuidad de no permanecer mucho tiempo a su lado. Si no tienes más remedio que compartir tu tiempo y espacio con este tipo de persona, no olvides:
  • Mantener una autoestima alta.
  • Valorar lo que eres, lo que sabes y lo que tienes.
Y si eres un docente soberbio,
¿qué puedes hacer al respecto para remediarlo?
Teresa parte de la formulación de cuatro preguntas básicas. Una de ellas sería:
  • Si estás contento con el dominio de tu materia, ¿qué mérito tienes tu en ello?
4. Actitud de exceso de confianza.
¿Te ha pasado algunas vez sentirte incómodo ante un compañero que irradia una excesiva cordialidad? ¿Te han parecido un poco falsas en algún momento?
Puede que este tipo de personas, entre las que también hay docentes, generan en muchas ocasiones incomodidad y una cierta desconfianza.
En el caso de docentes con una actitud de exceso de confianza en el aula su comportamiento podría caracterizarse por:
  • Se alegran exageradamente de ver a sus alumnos.
  • Suelen hablar alto.
  • Hablan con un exceso de familiaridad.
  • Invaden el espacio personal.
  • Tocan a alumnos en momentos en los que no hay ninguna necesidad.
El tipo de rechazo que generan se debe a lo invasivos que son. Son personas que, en palabras de Teresa, “echan para atrás“. Invaden el espacio personal, obligan a un contacto físico de besos, abrazos, palmadas de manos exageradas.
Cómo detectar si eres un docente con un exceso de confianza.
  • El alumno tendrá la tendencia de quedarse paralizado a modo de autoprotección.
  • No conectan, es decir, hay una carencia de sintonía.
  • El alumno realiza movimientos de cierre como, por ejemplo, cruzar los brazos.
  • El alumno da unos pasos hacia atrás.
  • Desvía la mirada.
  • Esboza la sonrisa de Duchenne.

Docentes bommerang. A modo de conclusión.

Saber lo que no ha que hacer o ser para hacer lo correcto. Aprender a ser para conseguir que las personas, que los alumnos que tenemos a nuestro lado se acerquen a nosotros desde la calidez y la confianza, desde la bondad y con una amplia sonrisa.
Los alumnos, que son personas, no son un problema. Todo lo contrario. Nuestros alumnos son una excelente oportunidad para sacar lo mejor que cada uno tiene, sea innato o aprendido.
Cada uno de nuestros alumnos es un mundo y el aula es un universo increíble que todos los días tenemos el enorme privilegio de explorar. ¿Y explorar el qué?. Pues sus experiencias, sus conocimientos, su forma de vida y sus emociones. ¿Te apuntas? Yo, como siempre, cuento contigo.
Tomado del Blog Justifica tu respuesta


martes, 5 de julio de 2016

Una educación para formar personas, no meros trabajadores

Una educación para formar personas, no meros trabajadores

leyes de educaciónLa educación no es para formar buenos trabajadores, sino para formar buenas personas. Tenemos que ser personas todas las horas de nuestra vida, pero sólo unas cuantas horas a la semana durante unos cuantos años seremos “trabajadores” (según la ley). Esto no lo tienen claro los gobernantes españoles y prueba de ello es que se han aprobado 7 leyes de educación en 35 años. Hemos dado bandazos sin tener un objetivo claro y lo más discutido ha sido si dar o no religión en los colegios públicos.
El colmo es la última ley delPP, la LOMCE (ley Wert) que por ejemplo, ha minimizado la filosofía(para dar más religión). La filosofía no es sólo saber eso de «Sólo sé que no sé nada» (que no es poco). La filosofía es para ayudar a pensar, para enseñar a debatir, para invitar a reflexionar, para darse cuenta de que las cuestiones básicas que muchos humanos nos planteamos, ya han sido planteadas antes y que las respuestas del pasado pueden ser útiles aún hoy. Como mínimo, la filosofía abre caminos para la felicidad, sin tener que tener un gran trabajo bien remunerado, y explica el significado de muchas palabras.
También se ha minimizado la educación artística, otra forma de expresión de la libertad y una base del disfrute humano de bajo impacto. Pintar, dibujar, hacer o leer poesía, o disfrutar de un cuadro, tiene menos impacto que otros modernos disfrutes tecnológicos.La educación ambiental, por otro lado, no podemos ya dejarla como algo secundario o algo trasversal vacío. Es urgente darle la importancia que merece, aunque sea trasversalmente a través de otras asignaturas.
En otras materias, como en matemáticas, los temarios básicamente se repiten año tras año (en la ESO) enseñando a operar más que a pensar. Lo cual se complementa bien con reducir la filosofía. No son pocos los que ven en esto un plan perfectamente orquestado para conseguir gente mansa e hipotecada, que trabaje y pague sus hipotecas, y que no piense mucho. También hoy Sócrates hubiera sido molesto para la clase política dominante. ¿Cómo se atrevió a enseñar a pensar?
Salon_de_clases_675En idiomas vamos mejorando lentamente: ahora aprenden más inglés y francés, pero el castellano no lo entienden. Algunos son incapaces de entender el enunciado simple de un problema, incluso ya en la universidad. Por no hablar de los alumnos que aprueban P.I.L., que pasan de curso “Por Imperativo Legal” (porque a alguien se le ocurrió que no se puede repetir dos veces el mismo curso, pero no se le ocurrió pensar en una salida digna para esos alumnos, que ahora están en la clase sin más deseo que estorbar a los demás para no aburrirse).
Pero lo peor de la última ley educativa es que fue aprobada sin consenso alguno, con toda la oposición en contra de ella, abusando de la mayoría que contaba el gobierno y de espaldas al colectivo educativo. Es urgente una ley educativa que vertebre un sistema ahora casi invertebrado y que nazca de un pacto, como pide el filósofo José Antonio Marina (aunque hay que consensuar las formas).
En un mundo futuro donde el trabajo va a escasear más aún, una buena educación será esencial y ésta debe, además, fomentar la creatividad, la inteligencia emocional, el respeto a los demás y a la Naturaleza, la empatía…
niño pizarraNuestro objetivo no puede ser formar ciudadanos para que sean mano de obra apta para ser explotados por multinacionales.Queremos ciudadanos que se planteen si quieren o no trabajar para esas multinacionales, o bien dedicarse a otra cosa, porque la vida ofrece muchos caminos pero no todo el mundo los ve. Y menos sin una adecuada educación.
  • AGRADECIMIENTOS: A M. Ángeles Navarro Girón por sus valiosas aportaciones desde su experiencia en diversas etapas de la educación en España.
  • Tomado del BLOGSOSTENIBLE

¿Por qué se olvida en vacaciones lo aprendido durante el curso?

"El colmo de la estupidez es aprender lo que luego hay que olvidar." Erasmo de Rotterdam

Ha acabado el curso escolar en España, es tiempo de disfrutar de unas merecidas vacaciones. Docentes y alumnos necesitan descansar y tener nuevas y enriquecedoras experiencias de aprendizaje lejos de las aulas.

Durante el periodo vacacional se produce un hecho curioso que demuestra las graves deficiencias de nuestro sistema educativo: es la época en la que se olvida todo aquello que no se ha aprendido de manera relevante y significativa durante el curso. Durante las vacaciones, aquello que llamamos aprendizaje fingido desaparece del mismo modo que llegó: de forma rápida y sin dejar rastro.

Esto sucede tan a menudo que hay una frase típica entre los docentes de muchos centros educativos al empezar el curso: "No se acuerdan de nada". Seguramente, este es el motivo por el que muchos profesores y profesoras encargan a sus alumnos tareas académicas para realizar durante el periodo vacacional, restándoles tiempo para vivir nuevas y enriquecedoras experiencias de vida. ¡Como si lo que no se ha aprendido de manera adecuada durante el curso se pudiera aprender durante el verano!

El problema es tan evidente que incluso la mayoría de libros de texto de educación Primaria empiezan con un tema 0 de repaso de los principales contenidos trabajados en el curso anterior. ¡Como si el aprendizaje permaneciera oculto en algún lugar del cerebro y aflorara al realizar unas pocas actividades mecánicas y repetitivas!

Lo que no se olvida nunca, ni durante las vacaciones ni durante el resto de la vida, son aquellos aprendizajes que pasan a formar parte del ser de los alumnos, aquellos que les emocionan y les son útiles para seguir aprendiendo siempre... aquellos que realmente les preparan para la vida.

Mi apreciado y admirado amigo Manu Velasco en su blog (El Blog de Manu Velasco) ofrecía una lista con los placeres (que no deberes) de verano para alumnos y profes: ver una puesta de sol, leer para soñar, caminar por la orilla de la playa con los pies descalzos... ¡ser feliz! Hacer todo esto durante el verano solo es posible cuando se entiende que la escuela sirve para mucho más que calificar a los alumnos, sirve para prepararles para la vida, para que sean capaces de desarrollar su talento, para que puedan adaptarse a los retos continuos que les planteará la vida.

Se aprende siempre, no solo en la escuela durante el curso académico, se aprende de y con los profesores, de y con los padres, de y con los amigos... lo importante es que lo que se aprende tenga sentido y relevancia para vivir mejor. ¡No dejéis de aprender durante las vacaciones, no dejéis de aprender nunca!

Tomado del blog Salvaroj

sábado, 2 de julio de 2016

5 acciones para aprender a construir la paz desde el hogar

5 acciones para aprender a construir la paz desde el hogar

5 acciones para aprender a construir la paz desde el hogar
 

Cuando hablamos de paz muchas veces pensamos que es algo que ocurre fuera de casa, que se refiere a la ausencia de agresiones o a un estado de tranquilidad interior. Nos cuesta trabajo pensar que la paz también es una forma de relacionarlos con las otras personas, y que nosotros mismos podemos aprender a construirla y a vivirla en nuestra familia. Hoy presentaremos algunas ideas que pueden ayudar a construir paz en nuestros hogares para que, como familia, podamos tener una sana convivencia. 
1. ​Asumir el conflicto como ​​oportunidad:

Aprender a manejar los conflictos de manera positiva es una de las herramientas más importantes para la construcción de paz en casa. Los conflictos son parte de la vida cotidiana en nuestras familias, y es importante saber que para desarrollar esta habilidad no necesitamos que nuestros hogares vivan libres de conflicto o en armonía perfecta. Para aprender a resolver conflictos necesitamos saber cómo reconocer nuestras propias emociones y dar el espacio para que los otros miembros de la familia también lo hagan. Necesitamos tratar de ponernos en los zapatos del otro y entender sus puntos de vista. Y necesitamos aprender a buscar soluciones en las que todos los miembros de la familia sientan que son reconocidos y que su voz es tenida en cuenta a la hora de proponer una solución.

Cuando nos enfrentemos a un problema podemos:
1) Pensar en las diferentes maneras en que cada persona contribuyó al conflicto, y no echarse culpas
2) Expresar de manera asertiva lo que sentimos. Podemos decir frases como: “Yo me sentí triste cuando cerraste la puerta y no me hablaste”
3) Escuchar a las partes y tratar de entender su posición y lo que sienten
4) Hacer una lluvia de posibles soluciones
5) Acordar qué tarea tendrá cada una de las partes y mantenerse en los acuerdos.

2. Generar diferentes opciones:

Otra de las habilidades que contribuye a construir una sana convivencia en casa es la generación de opciones. Esta se refiere a la capacidad de los miembros de nuestra familia para ​ser creativos y ​pensar en diferentes alternativas sobre: cómo resolver en problema, ayudar a alguien, tomar una decisión, etc. Al hacer preguntas como: ¿cómo piensas que podríamos resolver este problema? ¿qué ideas se te ocurren para que ayudemos a esta persona? ¿cómo podrías actuar la próxima vez que te enfrentes a esa persona o situación?, estamos ayudando a nuestros hijos (y a nosotros mismos) a pensar en diferentes formas para actuar ante los retos de la vida cotidiana, lo cual hará que este proceso sea más sencillo.

3. Hablar desde la propia experiencia y entender que todos nos enfrentamos a dificultades

Muchas veces los problemas en casa surgen porque no entendemos bien lo que las otras personas de nuestra familia piensan o sienten. Una manera de ayudarle a nuestros hijos a entender la perspectiva de las otras personas es hablando desde nuestra propia experiencia. Contarles historias sobre dificultades que pudimos tener el pasado, o miedos que alguna vez sentimos, les ayuda a los niños a reconocer las emociones y pensamientos de las otras personas, y también a darse cuenta que todos, incluso los padres, nos enfrentamos a situaciones que nos cuesta manejar. 

4. No tragar entero:


Otra de las herramientas que contribuye a la construcción de paz en los hogares es el pensamiento crítico. Muchas veces leemos información o nos cuentan cosas que asumimos que son verdad. No nos preguntamos de dónde viene la información o qué tanto refleja lo que las otras personas realmente pueden pensar o sentir frente a una situación. Cuando le hacemos preguntas a nuestros hijos tales como: ¿por qué crees que esta persona te dijo eso? ¿estás seguro que las cosas pasaron así? ¿qué crees que la otra persona estaba sintiendo cuando te contó esto? ¿crees que alguien más tendría otra explicación sobre lo que pasó?, les ayudamos a examinar los diferentes ángulos que tienen un problema o una situación y les permitimos entender mejor la motivación de las personas.

5. Ser asertivo​:

La asertividad es otra de las habilidades que podemos promover en nuestros hijos y en nosotros mismos para construir un ambiente pacífico en casa. Ser asertivo significa ser capaz de expresarse de una manera sana con el fin de defender nuestros derechos y los de los demás, sin usar la agresión. Es así que para ayudarles a nuestros hijos a ser asertivos podemos proponerles casos hipotéticos en los que se vulnera o se agrede a una persona, y preguntarles cuál sería la mejor manera de resolver esa situación. Podemos contarles que las respuestas que son más útiles son aquellas en las que somos firmes al expresar lo que sentimos o pensamos, pero que no usamos la agresión para lograr lo que buscamos.

Para contribuir a la construcción de paz desde nuestros hogares no necesitamos tomar cursos o ser expertos en el tema. La paz se construye en el día a día y en las relaciones que creamos con nuestros hijos y los miembros de la familia. Si reconocemos cómo nos sentimos nosotros y cómo se sienten los demás, si buscamos soluciones juntos o si pensamos en alternativas para enfrentar un problema como familia, podemos estar seguros que estaremos construyendo paz.