martes, 6 de octubre de 2015

'El matoneo escolar no es asunto de buenos y malos'


'El matoneo escolar no es asunto de buenos y malos'

Experta en pedagogía considera que el 'bullying' debe verse como un sistema que incluye al acosador.


Para enfrentar eficazmente el matoneo escolar no basta solo con identificar a los victimarios y defender a los acosados. Exige, de acuerdo con la pedagoga holandesa Bibi Schereuder, que tanto padres como maestros se despojen de todo prejuicio y sean capaces de ver el sistema escolar como un todo, del que hace parte lo bueno y también lo malo.
Schereuder, reconocida experta en pedagogía sistémica, constelaciones familiares y matoneo escolar, insiste en que el 'bullying' es una clara expresión de que algo o alguien está siendo excluido del sistema. “Cuando miras sistémicamente el entorno escolar –explica la experta– te esfuerzas por ver el mundo tal como es, sin prejuicios; no hay bien ni mal. Es. No es nada fácil, claro, porque está en nuestra naturaleza ser leales a nuestro propio grupo y a mantener delimitadas las fronteras, pues seguimos creyendo que esa es la forma de sobrevivir”.

En entrevista con EL TIEMPO, Schereuder, quien estuvo recientemente en Colombia, explica en qué consiste su particular visión sobre la forma de abordar el acoso escolar. “Para hacerlo se necesita involucrar a todos, pues la idea es borrar los límites que se crean entre agresores y víctimas. Esta polarización refuerza, desde cada esquina, actitudes nocivas que atentan contra la convivencia. Cuando de acoso escolar se trata, no se puede pensar en buenos y malos”, dice.
¿Cuál es el primer paso que debe darse para prevenir y atacar el matoneo escolar?
Lo primero que debe hacerse es abrir el corazón de todos, padres, maestros, estudiantes, para que acepten que no se puede cambiar el mundo teniendo prejuicios. De hecho, este ensanchamiento de nuestra perspectiva del “nosotros” también incluye a aquellos a los que les tenemos miedo, y que no podemos evitar ese miedo si los excluimos.
Usted ha dicho que los acosadores necesitan acosar. ¿Por qué?
Al intimidar, el acosador está construyendo un subsistema, cuyas fronteras, orden y liderazgo él puede controlar. Los sistemas completos, donde el orden es claro, brindan sensación de seguridad. Así que cuando el agresor necesita de esta seguridad es porque probablemente está percibiendo inseguridad en el sistema. La sensación de inseguridad es, a menudo, un síntoma de que algo está dañado.
¿Qué tipo de colegios son más propensos a acabar ‘promoviendo’ el matoneo?
Los planteles en los que se dice ‘en nuestro colegio el matoneo no existe’ son los que están en mayor riesgo de promoverlo; el acoso escolar hace parte de la vida e ignorarlo es desconocer algo o a alguien que está siendo excluido, y que quiere y debe ser visto. Por esa razón, el primer paso hacia la prevención del matoneo es admitir que existe.
¿El matoneo es un fenómeno reciente o siempre ha estado presente en la vida de la gente?
Si usted habla con los padres de niños intimidados, es común oírles decir que ellos también lo fueron, lo mismo que los papás de estos; incluso, no es raro encontrar que ellos fueron matoneadores. Por eso creo que el acoso escolar es de todos los tiempos. Algunos estudios con monos han concluido, de hecho, que el 'bullying' es solo una parte de la conducta social. Cada vez hay más normas para proteger a los niños del maltrato, pero es evidente que las agresiones crecen.
¿Qué piensa de eso?
Tal vez estas leyes, que tienen buenas intenciones, tratan de excluir el 'bullying'; en Holanda ya hay cientos de nuevos ‘métodos antimatoneo’; el problema es que en la palabra ‘anti’ está la exclusión. Hay que entender que el comportamiento de intimidación conlleva un mensaje para los adultos: ‘Por favor, busquen en sus sistemas aquello que quiere ser incluido’. Debemos preguntarnos, ¿qué de lo que hicimos o hacemos no nos gusta y lo excluimos? Y resuelta la cuestión, actuar para que todos y cada uno sientan que pertenecen al aula.
La primera reacción de los niños ante el acoso es guardar silencio, ¿por qué ocurre eso?
Suele ocurrir que ante algunos eventos dolorosos la gente prefiera no hablar de ellos para no revivirlos. Estas personas arrancan esta página de la historia. Lo que no se tiene en cuenta es que la historia necesita ser contada, completa, y eso incluye lo doloroso. No hablar genera resentimiento y no resuelve los problemas.
Usted habla del matoneo con un enfoque sistémico. ¿De qué se trata?
La visión sistémica no aporta herramientas concretas contra el matoneo escolar, pero sí puntos de vista. Si un profesor tiene que lidiar con la intimidación en el colegio, debe actuar. Ahora, si ve que tanto el acosador como la víctima son simplemente pequeñas ruedas dentro del sistema, va a actuar de modo diferente. Cuando el educador entiende que el acoso no es aledaño, sino que está conectado con todos los procesos educativos, puede actuar de modo menos sesgado, más integral.
Usted ha dicho que los colegios deberían ‘agradecer’ a los acosadores, por su contribución a la estabilización del sistema escolar. ¿No es un poco loco?
Parece una locura, pero mirar de manera más amplia la dinámica de la intimidación, incluido el comportamiento del acosador y su víctima, es un intento por completar nuestra historia y nuestros sistemas. Aunque parezca extraño, un sistema completo se siente sano. En holandés la palabra ‘curación’ es la misma que estar entero. La curación es admitir toda la historia, incluyendo las cosas dolorosas.
¿Cómo ayudar a los niños a aumentar su capacidad de resiliencia para prevenir el matoneo?
Tal vez se trate más de enseñarnos a nosotros mismos, como adultos, que de enseñar a los niños… Cuando los mayores podamos ampliar nuestro corazón para incluir en él al mundo y a las personas tal y como son, los niños van a estar abiertos a hacerlo también. Cuando no es así, los pequeños se sentirán parte del ‘bando de los buenos’ e inconscientemente responsables de defender a los afectados. Cuando eso ocurre, se excluye y matonea al matoneador. Eso no resuelve nada. Polariza.
Un elemento común a ambientes escolares son los observadores pasivos. ¿Qué hay que hacer para activarlos?
Ellos están ante un dilema: ¿voy a pertenecer al sistema de los acosadores o al del acosado? ¿Debo pertenecer al sistema de los profesores, contarles lo que está pasando? Las opciones son convertirse en un perpetrador, en una víctima o en un traidor. Una de las cosas que un profesor puede hacer es crear un clima en el que todo el mundo entienda que guardar silencio no ayuda.
Y un clima en el que todo el mundo puede estar seguro de que él o ella tiene un lugar. Esto significa que el profesor realmente puede acoger a aquellos que se señala como ‘malos’ o ‘indeseables’. En consecuencia, los niños se sentirán lo suficientemente seguros para reportar sin correr el riesgo de ser excluidos por sus compañeros.
En Colombia
Uno de cada cinco niños es víctima de ‘bullying’, según la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud. El 30 % de los casos está ligado a la homofobia y 25 % a matoneo racial. Entre los afectados, tres de cada cinco han pensado en el suicidio alguna vez.
Tomado del tiempo

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