martes, 7 de marzo de 2017

Transformar la calidad educativa

Transformar la calidad educativa


María Fernanda Campo
Esperamos que el Gobierno persista en el fortalecimiento de esta estrategia para que se consolide como la gran semilla de transformación de la calidad educativa que necesitamos.

La calidad de la educación no se mejora de la noche a la mañana, pero sí es posible realizar intervenciones estratégicas para acelerar la velocidad de los cambios. Los resultados publicados recientemente por el Ministerio de Educación, en los que se demuestra un salto cualitativo importante en los resultados de las Pruebas Saber de los colegios beneficiados con el programa ‘Todos a aprender’ (PTA), son un buen ejemplo de que sí es posible mejorar.

En el 2014 Andreas Schleicher, director de Educación de la Ocde y coordinador de las pruebas Pisa, visitó a Colombia para conocer qué se está haciendo para avanzar en un campo en que el país ha estado históricamente rezagado. En ese momento quedó impresionado con un programa creado en el 2012 que, sin ningún temor, se atrevió a denominar una “revolución silenciosa” y que consideró todo un referente de talla mundial: el PTA.

Tras los resultados más recientes de las Pruebas Saber aplicadas a los grados tercero y quinto, la visión de Schleicher ha quedado confirmada. Con menos de 3 años de intervención, 1.545 instituciones educativas de todo el país, que en su momento mostraban los desempeños más bajos en matemáticas y lenguaje, han repuntado en los resultados, para lograr igualar y aun superar los promedios nacionales.

Según este especialista, “los sistemas educativos de América Latina se han caracterizado por un enfoque vertical de los gobiernos que, en su sabiduría, dictan normas que son acatadas por las escuelas”. Por esta razón, las políticas educativas raramente son pertinentes, acordes con el contexto. Pero el PTA le dio “un vuelco a este modelo, apostándole a la sabiduría generada por los mismos actores educativos”.

El PTA tiene un enfoque innovador que consiste en acompañar desde el aula a los maestros con tutores que son maestros de excelencia elegidos por mérito, para ayudarles a determinar qué están haciendo bien y cómo pueden potenciar sus modelos pedagógicos y sus prácticas de aula.

El estudio mundial de maestros TALIS destaca la efectividad de pasar de esquemas tradicionales de formación docente basados en seminarios a estrategias de mentoría como en el PTA, donde se conforman comunidades de aprendizaje.

Pero los maestros no pueden hacer milagros solos. Por eso el PTA, con una visión integral, brinda soporte a cada escuela entregando textos y materiales pedagógicos de calidad y trabaja en el mejoramiento de condiciones básicas tales como la alimentación, el transporte escolar, la infraestructura y el acceso a TIC. Hoy, casi 2 millones y medio de niños colombianos que cursan primaria se benefician de esta estrategia en casi 900 municipios del país. El 70 por ciento de los colegios son del sector rural, donde hay más inequidad y los retos son mayores.

El PTA también fortalece una figura central en la gestión de los cambios y que no siempre es reconocida: el rector. Un directivo proactivo y organizado facilita los procesos pedagógicos e integra a los padres de familia a los objetivos de la institución. No en vano la Fundación Compartir premió este año como Gran Rector a John Sandoval, del Liceo Humboldt de Popayán, un directivo que hace parte de PTA.

Los resultados son elocuentes. Solo esperamos que el Gobierno Nacional persista en el fortalecimiento de esta estrategia para que se extienda a la secundaria y se consolide como la gran semilla de transformación de la calidad educativa que necesitamos. Hay que acompañar colectivamente esta revolución silenciosa. Para un país en el camino de la paz, este es uno de los retos del posconflicto.

María Fernanda Campo*Exministra de Educación de Colombia

FUENTE: EL TIEMPO

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