lunes, 8 de febrero de 2016

¡Profe, por favor, no te amargues la vida!

¡Profe, por favor, no te amargues la vida! Este artículo va dedicado en especial a todos aquellos docentes que lo están pasando verdaderamente mal en las aulas. A todos ellos vaya por delante mi más sincero, respeto y admiración.
Tienes una profesión maravillosa. Una profesión capaz de enseñar el resto de profesiones. Una profesión capaz de generar el cambio en la sociedad. Y en ese cambio tú eres un factor clave no sólo por lo que puedes enseñar a tus alumnos, sino por lo que eres capaz de inspirarles.
¿Quieres descubrir en qué consiste el arte de no amargarse la vida? ¿Quieres aprender a disfrutar de la vida disfrutando en el aula? Si es así, acabas de dar un primer gran paso. Es por ello que te doy mi más cordial bienvenida. ¡Adelante!
vida
Imagen extraída de Shutterstock

El arte de no amargarse la vida…en el aula.

Este artículo nace de la lectura de un libro cargado de futuro, cargado de optimismo, cargado de esperanza. Un libro que lleva por título El arte de no amargarse la vida, de Rafael Santandreu. Se trata de un libro que ha sido capaz de llegar al corazón de muchos lectores porque tiene la virtud de trasnformar la vida de las personas.
¿Qué es la terapia cognitiva?
Es libro de Rafael Santandreu está asentado sobre las bases de lo que se denomina la terapia cognitiva, una escuela de psicología con una sólida base científica y con una eficacia corroborada por estudios cualificados.

Lo que puede aprender un docente sobre el arte de no amargarse la vida en el aula.

Como resulta imposible resumir el contenido del libro de Rafael Santandreu, he decidido centrarme en algunos aspectos que me han llamado poderosamente la atención y que creo que pueden servirte para reflexionar sobre la vida que tienes o que crees que tienes y la vida que te mereces tanto dentro como fuera del aula.
Para darte a conocer la parte del libro que no reseño, he pensado en formular preguntas que el propio libro me ha suscitado.
¿Qué he aprendido sobre el arte de no amargarse la vida en el aula?
1. Emociones.
El arte de no margarse la vida pasa, ineludiblemente, por las emociones. Hay una falsa creencia en pensar que los hechos que te suceden en el aula son los causantes de tus emociones, es decir, tienes la percepción de que hay una relación de causa-efecto entre hechos y emociones y, según la psicología cognitiva, eso no es así. Pero, ¿por qué no es así? No es así
porque entre los hechos y las emociones hay una instancia intermedia: tus pensamientos, el diálogo interno que tienes contigo mismo [TUITÉALO]
El esquema más común sería este:
Hechos externos (aula) –> Pensamientos negativos –> Emociones
Fíjate en esta frase atribuída a Epicteto:
No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que decimos acerca de lo que nos sucede [TUITÉALO]
La cita es absolutamente genial, ¿no crees?
Por tanto,
el diálogo que mantienes contigo mismo es el auténtico generador de tus emociones. Aprende a dialogar contigo y aprenderás a controlar tus propias emociones tanto fuera como dentro del aula.
2. Creencias.
No hay peor enemigo para el diálogo que tienes contigo mismo que la creencias que te han inculcado desde pequeño. Creencias irracionales que condicionan tus actos y controlan tus emociones. Porque las creencias irracionales son:
  • Falsas porque no hay nada que las sustente.
  • Inútiles porque no te solucionan los problemas ni te ayudan a superar las adversidades.
  • Dañinas, porque producen malestar emocional, gratuito y absurdo.
Entonces,
¿qué tienen de bueno las creencias?
Que en cualquier momento y a cualquier edad puedes eliminarlas de tu vida para construir un diálogo contigo mismo basado en un pensamiento positivo y constructivo.
3. Percepción.
¿Alguna vez has pensado o pronunciado en voz alta la siguiente frase?
Hoy que tenido un día terrible
Yo sí. Y demasiadas veces. Si tú también la has pronunciado, déjame que te explique en qué consiste la objetividad emocional.
La peores frases que puedes pensar o pronunciar son las que califican tus actos como terribles. ¿Por qué? Pues
porque llevan al descalabro emocional y te impide resolver situaciones que con otro pensamiento tienen solución
Para ello, Rafael Santandreu recomienda lo que él llama La línea de Evaluación de las Cosas de la Vida.
La línea de la Evaluación de las Cosas de la Vida.
Fíjate en la siguiente escala:
Genial. Muy bueno. Bueno. Normal. Malo. Muy malo. Terrible
De toda esta escala tu objetivo es situarte entre lo Bueno-Normal-Malo. Dentro de ese margen puedes o deberías ser una persona feliz.
Imagínate por un momento que has acabado una sesión lectiva en el aula y, al salir, el diálogo contigo mismo es el siguiente:
– He tenido una clase terrible.
– Nadie me escucha.
– Nadie ha entendido nada.
– Nadie me respeta.
– Nadie tiene el más mínimo interés en aprender lo que enseño.
– Es la peor clase que he tenido en mi vida.
– Mañana será igual o peor.
Mientras vas manteniendo ese diálogo contigo mismo por el pasillo, vas de camino de impartir en otra aula otra clase con otro grupo. ¡Vaya panorama para ti y tus alumnos!
El diálogo que has mantenido contigo mismo mientras caminabas por el pasillo refleja la propensión que tienen las personas de terribilizar, cuando sabes bien que la clase que has impartido no se sitúa en la escala de lo terrible. Son tus pensamientos los que han querido que fuera terrible. Por tanto,
se trata de evaluar en su justa medida porque la mayoría de las veces las adversidades no son tan malas como las que imaginas
4. Preferir vs. exigir.
Las personas, por lo común, tenemos tres creencias irracionales básicas que creo que se podrían trasladar perfectamente a un aula y serían:
  • La clase DEBERÍA ir bien o muy bien.
  • El alumnado DEBERÍA respetarme, tratarme bien y tenerme en consideración.
  • Las circunstancias que sucedan durante el tiempo que esté en el aula DEBERÍAN serme favorables.
Debería, debería debería o, lo que es lo mismo, creencia irracional, creencia irracional, creencia irracional. Creencias tajantes, inflexibles y poco o nada realistas. Rafael Santandreu las compara con las rabietas de un niño.
Te aseguro que si segundos antes de entrar piensas en estas tres creencias, nunca saldrás satisfecho de un aula. ¿Por qué? Porque tus creencias se han fundamentado en creencias irracionales, las causantes de tu continua malestar emocional.
De las creencias irracionales a las creencias racionales.
Vamos a hacer un ejercicio que consiste en suprimir el DEBERÍA de las tres frases que he escrito más arriba por otras con un enunciado diferente:
  • Me encantaría que la clase saliera bien, pero no es imprescindible para sentirme bien y disfrutar del resto del día.
  • Sería estupendo que todos los alumnos me respetaran, pero puedo vivir perfectamente sin ello.
  • Cómo me gustaría que lo que sucede en el aula me fuera favorable, pero como no siempre va a ser así, seguiré siendo feliz aun cuando se produzca alguna adversidad.
¿Cuál es la conclusión a la que puedes llegar? Pues que
la felicidad en el aula radica en lo que uno prefiere y no en lo que uno exige [TUITÉALO]
5. Deseo vs. necesidad.
¿Conoces la distinción entre deseo y necesidad? Déjame que sea Rafael Santandreu quien te lo explique:
Un deseo es algo que “me gustaría” ver cumplido, pero que “no necesito”. En cambio, una necesidad es algo sin lo cual NO puedo funcionar.
¿Qué significa esto? Pues que
los deseos producen placer, mientas que las necesidades que inventas producen inseguridad, insatisfacción, ansiedad y depresión
Aquí tienes 8 ideas generadoras del malestar emocional más arraigadas de nuestro tiempo:
  • Necesitas tener alguien a tu lado.
  • Necesitas ser alguien en la vida.
  • Necesitas defender tu imagen.
  • Necesitas una propiedad.
  • Necesitas tener buena salud para ser feliz.
  • Necesitas ayudar a tus familiares.
  • Necesitas tener una vida apasionante.
  • Necesitas tener más y mejor.
¿Y qué necesidades son las que nuestro tiempo te exige como docente?
Le he dado muchas vueltas a esta idea y aquí van algunas necesidades que la sociedad te ha inculcado:
  • Necesitas que todos tus alumnos aprendan.
  • Necesitas que todos tus alumnos te respeten.
  • Necesitas que todos tus alumnos te escuchen.
  • Necesitas que todos tus alumnos estén en silencio.
  • Necesitas que todos tus compañeros reconozcan tu trabajo.
  • Necesitas que todos los padres valoren tu trabajo.
  • Necesitas acabar el temario que te has marcado al inicio de curso.
  • Necesitas ser capaz de atender a todos tus alumnos por igual.
  • Necesitas ser capaz de ayudar a todos tus alumnos cuando estos lo necesiten.
  • Necesitas…
Esta es sólo una pequeña muestra, pero seguro que a ti se te ocurren algunas más.
Todas y cada una de estas aseveraciones son precisamente creencias irracionales que son las causantes de un fuerte malestar emocional y neurótico. Simplemente hay que verlas como preferencias, pero jamás deben convertirse en una condición indispensable para la felicidad, perdón, quería decir para tu felicidad.
Estas han sido cinco reflexiones que he querido compartir contigo acerca del libro de Rafael Santandreu. A continuación, te plantearé otras que me parecen esenciales y que el autor desarrolla en su libro.

¡Profe, por favor, no te amargues la vida! A modo de conclusión.

Si has llegado hasta aquí, espero que hayas disfrutado tanto de la lectura como yo he disfrutado escribiendo esta entrada.
Cambiarse a uno mismo no es fácil. Enterrar las creencias irracionales supone un arduo trabajo.
Pero hay que tener la determinación para decidir seguir igual o avanzar hacia una vida donde lo terrible se conciba sólo como algo malo, donde el deseo no se confunda con la necesidad, donde el diálogo que mantienes contigo mismo no sea un diálogo tóxico, sino constructivo.
Ojalá tengas la determinación de superar tus miedos para compreder en palabras de Rafael Santandreu que no hay nada que temer.
Tomado del blog justifica tu respuesta de Santiago Moll

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